12 may 2012

Oscar López


TRABAJO PRACTICO DE DIBUJO

“El Barroco”


                                                                     Alumno: Oscar López
                                                                  Docente: Silvana Chiavetti
Elección del Estilo y Justificación
El presente trabajo tiene por objeto elaborar un proyecto de joyería –conjunto de tres piezas- que represente un estilo artístico particular, justificando el porqué de su elección. Asimismo, debe brindarse una breve investigación acerca del estilo en cuestión.
Debo reconocer que durante la cursada de la materia “Historia del Arte” hubo un estilo artístico que atrajo mi atención por sobre los demás. Eso me llevó a adentrarme en la búsqueda de información para profundizar lo visto en clase; dicho estilo fue el barroco.
Durante la búsqueda de la información me sentí inundado por la luz y el movimiento; por la particular estética del estilo, me pensé pintor, escultor y arquitecto, traté de desentrañar la especial simbología del estilo, de buscar el sentido a cada detalle. Me sentí en cada lugar y en cada obra, participando de las escenas y contemplándolas.
Entonces, cuando conocí las consignas del trabajo final de Dibujo II, recordé las sensaciones de sorpresa y emoción de las que me sentí completamente envuelto y que me trasladaron a un mundo fantástico, colmado de todos los atributos del barroco y me planteé el desafío de atreverme a expresar artísticamente, a través del proyecto de joyería que requiere este trabajo final, y tratar de traducir dicha exaltación, como algo visual y plástico.
El barroco es el triunfo del movimiento sobre lo estático, de las curvas y contra curvas sobre lo rígido, de la expresión sobre el silencio, de la libertad sobre las ataduras, de la fantasía sobre la realidad. En ese período el artista se sintió libre de expresarse sin restricciones, es más, de hacerlo de manera magnificente, el barroco brilló con un fulgor incomparable.
Si bien existía una clara percepción de la voracidad del tiempo, eternamente fugitivo, que arrebata cuanto más amamos y apreciamos, una sensación cósmica de la vanidad de todas las cosas terrenas y la clara vivencia de que toda carne es mortal y que el hombre no es sino polvo, se experimentaba una extraordinaria capacidad de vivir y de gozar.


“El mundo es un teatro; cada cual interpreta su papel y recibe la recompensa que merece”       Joost van den VONDEL
EL BARROCO
Introducción
¿Qué entendemos por barroco? Existen muchas definiciones con elementos comunes, para algunos historiadores de arte el barroco es una moda de la pintura europea, un estilo arquitectónico, un fenómeno cultural con genuina expresión en las bellas artes; para otros  es una actitud ante la vida fruto de la revitalización del vigor cultural y de los valores estéticos que se conoce como Renacimiento, del cual se distanció a causa de las profundas crisis espirituales y religiosas a que dio lugar la Reforma protestante.
Tenemos, entonces, que el arte barroco es un fenómeno complejo de índole social, político y religioso; continuación al manierismo italiano, que prevalece durante la primera mitad del siglo XVI. El manierismo comienza a usar los cánones clásicos con artificiosidad, el barroco, que le sucede, abandona la serenidad clásica para expresar un mundo en movimiento y agitación de los sentidos. La tendencia del barroco es a la exageración y la ostentación.
Surgió a principios del siglo XVII en Italia y de ahí se irradió hacia la mayor parte de Europa. Durante mucho tiempo el término barroco tuvo un sentido peyorativo, con el significado de recargado, desmesurado e irracional, hasta que fue revalorizado, a fines de siglo XIX por Jacob Burckhardt y luego por Benedetto Croce y Eugenio d'Ors.
En los países donde el barroco ha dejado huellas profundas e indelebles se le concede un gran valor y se lo considera como la muestra más acabada del arte del siglo XVII, es lo que ocurre en Italia, España y los países de América Latina, Austria, Alemania y Checoslovaquia.
Los países de bien arraigada tradición protestante, como Inglaterra y Estados Unidos, tienden a considerarlo como un fenómeno típicamente católico, ajeno a su propia cultura. Francia es un caso que pone de manifiesto la gran complejidad de la situación; en ese país el barroco coincidió con lo que ellos llaman “época clásica” y que consideran es su antítestis. El barroco evolucionó a distinto ritmo e intensidad según los lugares.
Este gran movimiento cultural y artístico es la expresión de una mentalidad y de una actitud ante el mundo que surgió simultáneamente en diversos lugares de Europa y que tuvo incluso sus equivalentes en países más remotos como Irán, China y Japón.



  

En Europa occidental existen dos factores que influyeron más que cualquier otro en el nacimiento del barroco: la aparición del concepto de monarquía absoluta y la popularidad del teatro. La alianza del absolutismo y del teatro, en las fabulosas representaciones de dramas y comedias que los poderosos soberanos del siglo XVII ordenaban montar en sus nuevos palacios, hizo que el barroco brillara con todo su esplendor. La Iglesia Católica fue mecenas de los artistas, músicos y poetas barrocos, en su pretensión de ejercer una autoridad universal.
La elocuente imagen del mundo como escenario ilustra la concepción barroca de la condición humana y su afición a lo teatral.
La actitud del barroco ante la vida es claramente perceptible, en todas las artes se manifiesta palpablemente como una relación dinámica  entre un control implícito de la forma, el firme deseo de producir una sensación de movimiento y la complacencia en los detalles ornamentales. Al igual que una representación dramática, el barroco se apoya en un decorado vistoso y efímero, la arquitectura barroca se subordina a la decoración, que ha de ser espectacular.
Contexto en el que surge
El arte barroco se sitúa en pleno período de Reforma Protestante, donde el poder de la iglesia católica era cuestionado por medio de muchos movimientos revolucionarios.
La falta de cohesión y certezas que produce la Reforma Protestante en Europa a finales del siglo XVI traen aparejados nuevos planteamientos ideológicos haciendo necesario el surgimiento de una renovada cultura que sirviera como instrumento integrador y ofreciera al ser humano un fundamento seguro de existencia.
Había desaparecido el universo renacentista único y había sido sustituido por un pluralismo religioso, económico y político. Esto hace que, por primera vez, la opinión pública despierte interés en las autoridades religiosas y civiles, que utilizarán el arte en defensa de sus intereses e ideas, para influir en el pueblo. Al barroco se le exige comunicar y persuadir, actuar sobre la gente para consolidar la Contrarreforma y la monarquía absoluta.
Según Argan, el Barroco fue una revolución cultural en nombre de la ideología católica. La Iglesia de Roma, deberá ser un medio de propaganda al servicio de la causa católica, y en el Concilio de Trento se habla de que el artista debe instruir y confirmar al pueblo, recordándole los artículos de la fe, excitándole a adorar y aún a amar a Dios. Para cumplir esta misión, el arte debía poseer fuerza de atracción sobre los sentidos y poder de penetración en el espíritu, es decir, debía ser seductor y didáctico.
El Barroco, entonces, fue la consecuencia de la lucha religiosa que tuvo lugar en Europa a causa de la Reforma Protestante y la Contrarreforma católica. El enfrentamiento religioso provocó un cambio de mentalidad que afectó todos los aspectos de la cultura, del arte y de la sociedad. Significó el triunfo de los sentimientos exaltados.
Así, se suele decir que el Arte Barroco es el arte de la Contrarreforma. Para reaccionar contra la severidad e iconoclasia del Protestantismo, la Iglesia Católica alentó la edificación de templos con profusión de esculturas. También dirigió a los artistas a alejarse de los temas paganos que tanta aceptación habían tenido durante el Renacimiento, así como evitar los desnudos y las escenas escandalosas.
El siglo XVII fue una época de guerra y violencia como pocas en la historia europea. La vida se veía frecuentemente atormentada por el dolor y la muerte. Por eso se hacía también más necesaria que nunca la exaltación de la vida agitada e intensa para el hombre barroco. Se experimentaba el empuje de amar las pasiones de la vida así como el movimiento y el color, como si de una magna representación teatral se tratase. De hecho, se ha indicado con acierto que en las artes plásticas, el barroco intenta reproducir la agitación y vistosidad de la representación teatral.
En diversos lugares de Europa los hombres volvían la vista hacia los cielos tratando de desentrañar los misterios de un universo cada día más dilatado como consecuencia de la invención reciente del telescopio y de comprender las armonías que debían sustentarlo. El reconocimiento de leyes fundamentales y de un orden trascendental permitió a los artistas y escritores aceptar que nuestra breve y frágil existencia, sea una mera ilusión.
Pero no era la muerte el motivo fundamental de sus lamentos, sino el tiempo, a la sombra fatídica de cuyas alas todas las cosas se marchitan y corrompen. El siglo que inventó el reloj de péndulo y el mecanismo de cuerda de los relojes iba cobrando una conciencia creciente del paso del tiempo, ahora medido en horas, minutos e, incluso, segundos.
¿Qué significa barroco?
La palabra barroco fue inventada por críticos posteriores, más que por los artistas que plasmaban dicho estilo. Proviene de la palabra portuguesa "barroco" (en español sería "barrueco"), que significa "perla de forma irregular", o "joya falsa". Una palabra antigua similar, "barlocco" o "brillocco", es usada en el dialecto romano con el mismo sentido. También se le llama "barro-coco". Todas ellas significan lo mismo. Otra interpretación lo deriva del sustantivo "Baroco", usado en tono sarcástico y polémico para indicar un modo de razonar artificioso y pedante. En ambos casos el término expresa el concepto de artificio confuso e impuro, de engaño, de capricho de la naturaleza, de extravagancia del pensamiento.
El término "barroco" fue después usado con un sentido despectivo, para subrayar el exceso de énfasis y abundancia de ornamentación, a diferencia de la racionalidad más clara y sobria de la Ilustración. Fue finalmente rehabilitado en 1888 por el historiador alemán de arte Heinrich Wölfflin (1864-1945), quién identificó al Barroco como oponente al Renacimiento y como una clase diferente dentro del arte "elaborado".
Características generales
El arte barroco se caracteriza básicamente por el color, la luz y el movimiento. Los artistas barrocos pretendían representar la realidad sin idealizarla y exaltar los sentimientos del espectador. Para alcanzar estos objetivos realizaron obras llenas de movimiento. Para ello utilizaron líneas curvas y contrastes de luz y color. Además, el arte barroco se caracterizó por una abundante decoración.
En ese sentido podemos afirmar que entre las características generales del arte barroco están su sentido del movimiento, la energía y la tensión. Fuertes contrastes de luces y sombras realzan los efectos escenográficos de muchos cuadros, esculturas y obras arquitectónicas. Una intensa espiritualidad aparece con frecuencia en las escenas de éxtasis, martirios y apariciones milagrosas. La insinuación de enormes espacios es frecuente en la pintura y escultura barrocas; en el barroco, los pintores pretendieron siempre en sus obras la representación correcta del espacio y la perspectiva. El naturalismo es otra característica esencial del arte barroco; las figuras no se representan en los cuadros como simples estereotipos sino de manera individualizada, con su personalidad propia.
Los artistas buscaban la representación de los sentimientos interiores, las pasiones y los temperamentos, magníficamente reflejados en los rostros de sus personajes. La intensidad e inmediatez, el individualismo y el detalle del arte barroco —manifestado en las representaciones realistas de la piel y las ropas— hicieron de él uno de los estilos más arraigados del arte occidental.
Los temas religiosos fueron los más numerosos, especialmente en los países en los que triunfó la Contrarreforma. En los países con monarquías absolutas se destacaron las obras con contenido político y de exaltación de los reyes. En las Provincias Unidas e Inglaterra, donde la burguesía era más influyente, predominaron las escenas cotidianas y los paisajes.
Otra de las características del barroco que se manifiesta en la arquitectura, escultura y la pintura es el juego de las sombras. En la estética del barroco, son muy importantes los contrastes claroscuristas violentos. Esto es apreciable fácilmente en la pintura (por ejemplo el tenebrismo) pero también en la arquitectura, donde el arquitecto barroco juega con los volúmenes de manera abrupta con numerosos salientes para provocar acusados juegos de luces y sombras, como se puede apreciar, por ejemplo, en la Basílica del Pilar de Zaragoza
Las Bellas Artes
Cada una de las Bellas Artes tiene representantes en este movimiento cultural:
Música
Se trata de una de las épocas musicales más fecundas y revolucionarias de occidente, así como la más influyente. Su característica más notoria es probablemente el uso del bajo continuo y el desarrollo de la armonía tonal, a diferencia de la anterior, modal.
Entre las características más salientes se destacan los contrastes violentos, una gran pasión por la ornamentación, pompa y esplendor en los espectáculos públicos, y el llamado «estilo concertante» basado en contrastes sonoros y un diálogo entre el solista y el ripieno que daría pie al concerto grosso.
Durante el Barroco los músicos siguen cultivando texturas heredadas del Renacimiento, pero las voces de dichas obras no son iguales o similares, sino que se destaca la voz superior reduciéndose la escritura de las demás al llamado bajo continuo; esta textura se llama monodía acompañada.
El estilo llamado Barroco musical se caracteriza por el género vocal recitativo, en el cual el ritmo de la palabra determina el discurso melódico -La música ha de ser sirviente de la poesía- y por un auge de la música instrumental pura, es decir, sin relación con consideraciones ideológicas que se deriven de un texto, o funcionales como en el caso de la música de danza.
En esta época se desarrollan la sonata, el concerto grosso, la ópera, el oratorio y el ballet francés.
A diferencia de épocas anteriores, la música sacra y la música profana conviven armoniosamente, formando parte de la profesión musical. La mayor permisividad estética lleva a que la interpretación musical tienda a enriquecer las partes mediante una profusión de ornamentos y recursos expresivos. Una característica importante fue que los detalles del arte en el Barroco no se aplicaron a la música. Se buscó en un principio desechar las complicadas líneas melódicas de la polifonía renacentista para dar lugar a la homofonía (más tarde la polifonía recuperará con Bach todo el esplendor que la había caracterizado), dando de esta manera más fortaleza y protagonismo al texto, pues la música giraba en torno a una sola melodía bien formada y acompañada por acordes, para que fuera "entendible" el texto. Esto fue debido en gran parte a la corriente humanista.
Tienen gran importancia la teoría de los afectos, que considera a la música como creadora de emociones, y la retórica, que transfiere conceptos de la oratoria tradicional a la composición del discurso musical del Barroco.
Finalmente, cabe señalar que la música en esta época estaba abierta a cambios y adaptaciones. Muchos compositores creaban nuevas obras adaptando o reescribiendo con algunas modificaciones partituras anteriores, siendo estos cambios en la misma partitura o en las combinaciones de instrumentos. En la música vocal, los cantantes tenían varias partes donde podían improvisar.
Literatura
La literatura barroca se desarrolló entre 1620 y 1630 y llegó a su esplendor hacia 1660, se caracteriza por sus marcados contrastes y antítesis; los escritores se complacen en la belleza sensual de las cosas y gustan describirlas con lujo de detalles, sin por ello dejar de entregarse a sombrías lucubraciones sobre los misterios más profundos de la vida y la eternidad.
El barroco trae consigo una renovación de técnicas y de estilos. En Europa, y sobre todo en España la Contrarreforma influye en gran medida sobre este movimiento; las expresiones italianas que llegaban desde el Renacimiento se asimilan pero al mismo tiempo se españolizan y las técnicas y estilos se adaptan aún más a la tradición española.
Los poetas barrocos del siglo XVII, siguieron mezclando estrofas tradicionales con las nuevas, así cultivaron el terceto, el cuarteto, el soneto y la redondilla. Se sirvieron de copiosas figuras retóricas de todo tipo, buscando una disposición formal recargada. No supone una ruptura con el clasicismo renacentista, sino que se intensifican los recursos estilísticos del arte renacentista, en busca de una complejidad ornamental, en busca de la exageración de los recursos dirigidos a los sentidos, hasta llegar a un enquistamiento de lo formal.
En este siglo XVII en que aparece el movimiento barroco se intensifican los tópicos que ya venían dándose en el Renacimiento, pero en especial los más negativos: fugacidad de la vida, rapidez con que el tiempo huye, desaparición de los goces, complejidad del mundo que rodea al hombre, etc.
La Literatura del siglo XVI se expresaba en un estilo sereno y de equilibrio; el barroco del XVII viene a desestabilizar esa serenidad y diversas fuerzas entran en conflicto. Estas características se dan en toda Europa y en cada país toman un nombre diferente. El universo no es perfecto ni equilibrado, se emplean los grandes contrastes, los equilibrios inestables, la superabundancia se da en todos los terrenos. En España Cervantes es un puente entre el Renacimiento y el Barroco: escribe el Quijote.
Pintura
La pintura adquirió un papel prioritario dentro de las manifestaciones artísticas, y llegó a ser la expresión más característica del peso de la religión en los países católicos y del gusto burgués en los países protestantes.
La mejor y más importante pintura durante el período que comienza alrededor del año 1600 y continúa a lo largo de todo el siglo XVII, y a principios del siglo XVIII se identifica hoy como pintura barroca. Se caracteriza por el realismo, los colores ricos e intensos, y fuertes luces y sombras. En oposición a la renacentista, que normalmente mostraba el momento anterior a ocurrir cualquier acontecimiento, los artistas barrocos elegían el punto más dramático, el momento en que la acción estaba ocurriendo. El arte barroco pretende evocar la emoción y la pasión en lugar de la tranquila racionalidad que había sido apreciada durante el Renacimiento.
Dentro de la pintura encontramos, en Italia diversos exponentes, a saber, dentro del Tenebrismo, que es el nombre que la historiografía del arte da a una corriente de la pintura del barroco correspondiente a su fase inicial, a comienzos del siglo XVII y que se caracteriza por el violento contraste de luces y sombras a Michelangelo Merisi da Caravaggio (1573-1610)






   




















Cupido junto a Venus descubierta por Adonis,
de Annibale Carracci (1595), Museo del Prado, 
Madrid                                                                                                     
                                                                                              
                                                                                                                    La crucifixión de San Pedro, 1601. Cappella Cerasi, Santa Maria del Popolo, Roma.
  

La vocación de San Mateo. Óleo sobre                                     Hombre comiendo judías (Galería Colonna de Roma).     
 lienzo, h.  1599-1600. Capilla Contarelli,
San Luis de los Franceses, Roma.                      

Dentro del clasicismo romano-boloñés a Annibale Carracci (1560-1609)
Son exponentes de la escuela bolognesa, Guido Reni (1575-1642); Francisco Albani (1578-1660); Il Domenichino (1581-1641) e Il Guercino (1591-1666)


 

 


     "Bautismo de Cristo", de Francesco Albani.                                                       "Sagrada Familia", de Francesco Albani.

  


La cacería de Diana, cuadro de Domenichino en
la Galería Borghese de Roma.                                                                              Muerte de San Pedro mártir de 
                                                                                                                             Domenichino-Pinacoteca Nazionale de Bolonia
                                                                                                 
Dentro de la escuela romana encontramos a Orazio Gentileschi (c.1563-1646; Artemisia Gentileschi (c. 1593-1652); Bartolomeo Manfredi (1572-1605); Orazio Borgianni (1578-1616); Andrea Sacchi (1599-1661) y Pietro da Cortona (1596-1669).
 


Et in Arcadia ego, Óleo sobre lienzo, Il Guercino,Galleria
Nazionale d'Arte Antica, Roma.                                                                           La Astrología, Il Guercino – Blanton  Museum of  
                                                                                                                            Art             
                                                                                                               


Moisés rescatado de las aguas del Nilo de Orazio Gentileschi-
(Museo del Prado).                                                                                           Judith decapitando a Holofernes de Artemisia Gentileschi  
                                                                                                                          Galleria degli Uffizi, Florencia.

  

Marte castigando a Cupido, de Bartolomeo Manfredi            San Carlo Borromeo, por Borgianni
Art Institute of Chicago.


  


Las tres Magdalena (1634)Palazzo Barberini, Roma               Retrato del papa Urbano VIII de Pietro da Cortona
 -de Andrea Sacchi

Por último, dentro de la escuela napolitana, encontramos a José de Ribera (1591-1652) y a Luca Giordano (1632-1705)


  

Juicio de Salomón de José de Ribera Galería Borghese, Roma                          La creación del Hombre, fresco en el Palacio Medici  
                                                                                                                             Riccardi en Florencia, de Luca Giordano.




El rapto de las Savinas, Pedro Pablo Rúbens                                                                                     El rapto de las hijas de Leucipo, Pedro 
                                                                                                                                                           Pablo Rúbens

Lo innovador de estas pintura es el esquema compositivo basado en diagonales para crear la sensación de movimiento. El ritmo del color dinamiza las obras, en estos casos, el rojo, el negro y el blanco.




El rapto de Europa, Jacob Jordaens, 1615/16, Gemäldegalerie Berlin





Sansón y Dalila, 1630 de Anton Van Dyck


En Holanda tenemos Retratistas: RembrandtHYPERLINK "http://www.spanisharts.com/history/barroco/barroco_rembrandt.html" (1606-1669) y Frans Hals HYPERLINK "http://www.spanisharts.com/history/barroco/barroco_frans_hals.html"(c.1580-1666); Pintura de la vida rural: Adrián Van Ostade (1610-1685); Pintores de interiores burgueses: Vermeer de DelfHYPERLINK "http://www.spanisharts.com/history/barroco/barroco_vermeer.html"(1632-1675) y Pieter de Hoogh (1629-1683); Paisajistas: Jacob (c.1628-1692) y Meindert Hobbema (1658-1709) y Bodegonistas: Williem Claesz Heda (c.1599-1680).

 

Retrato de Saskia van Uylenburgh, de Rembrant                       Retrato de Jacob Olycan  de Frans Hals








Campesinos en una taberna, de Adriaen van Ostade,
Dama con dos caballeros de Vermeer de Delf


Una dama y su sirviente de Pieter de Hoogh                                El molino de Wijk bij Duurstede de Jacob Van Ruysdael













La avenida de Middelharnis de Hobbema
























Naturaleza muerta con pieles doradas – Claesz Heda

En España los exponentes fueron: VelázquezHYPERLINK "http://www.spanisharts.com/history/barroco/barroco_velazquez.html" (1599-1660); ZurbaránHYPERLINK "http://www.spanisharts.com/history/barroco/barroco_zurbaran.html" (1598-1664); MurilloHYPERLINK "http://www.spanisharts.com/history/barroco/barroco_murillo.html" (1617-1682); Alonso Cano (1601-1667) y Valdés Leal (1622-1690)


 


Vieja friendo huevos de Velázquez                                                                        Jerónima de la Fuente de Velázquez


 

San Francisco arrodillado con una calavera en las manos               Sagrada Familia del pajarito, de Murillo
de Zurbarán

 
    Cristo muerto sostenido por un ángel de Alonso Cano                                 El sacrificio de Isaac de Valdés Leal


Escultura
La escultura barroca se desarrolla a través de las creaciones arquitectónicas, sobre todo en estatuas, y también en la ornamentación de ciudades en plazas, jardines o fuentes. En España también se manifestó en imágenes religiosas talladas en madera, en la llamada imaginería con la que se esperaba despertar la fe del pueblo. Sus principales características son las que se detallan a continuación:
·        Tendencia a la representación de la figura humana con una objetividad perfecta en todos sus aspectos, tanto en los más sublimes como los más vulgares.
·        Realización de esquemas compositivos libres del geometrismo, lo que choca con la proporción equilibrada del renacimiento. La escultura barroca se proyecta dinámicamente hacia afuera. Esta inestabilidad se manifiesta en la inquietud de los personajes, en las escenas y en la amplitud y ampulosidad del ropaje.
·        Representación del desnudo en su estado puro, como una acción congelada, conseguido con el influjo de la composición asimétrica, donde predominan las diagonales, los cuerpos sesgados y oblicuos, la técnica del escorzo y los contornos difusos e intermitentes, que dirigen la obra hacia el espectador con un gran expresionismo.
·        Se da gran importancia al desnudo, creando grupos compositivos que permiten la contraposición de las mujeres al incidir la luz sobre las superficies de las esculturas.
·        Se utiliza preferentemente la madera y el mármol.
DavidGianlorenzo Bernini



En la escultura se lo muestra tomando el envión para arrojarle la piedra a Goliat. La contorsión del cuerpo es real; la expresión de la cara es de tensión, de furia. El barroco propone que no haya distancia entre el observador y la obra, la idea es provocar una sensación, transmitir un sentimiento.
 Apolo y Dafne, Gianlorenzo Bernini

La escultura muestra a Apolo persiguiendo a Dafne y a ésta convirtiéndose en laurel. Bernini captura la transformación de Dafne con intensa emoción, retratando las diferentes etapas de sus cambios. La obra nos pide que interactuemos con ella: vista desde la espalda de Apolo, la figura de Dafne queda oculta, mostrándonos sólo el árbol en que se transforma, de modo que girando alrededor de la estatua tenemos una visión en el tiempo de la metamorfosis de la ninfa.





El Baldaquino, Gianlorenzo Bernini


También llamado de oro o de la confesión, cubre el Sacro Altar Pontificio, en la nave central de la Basílica de San Pedro. Se encuentra debajo de la Cúpula de Miguel Ángel.
Cubre la tumba del Apóstol San Pedro, recordando las palabras de Jesucristo: "Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia". La necrópolis petrina se encuentra debajo del complejo basilical, y, cuando el emperador romano Constantino mandó construir la primera basílica, ordenó que el altar estuviese sobre la tumba del Santo Apóstol.
Bernini, utiliza elementos barrocos adaptados a su nuevo estilo. Utiliza como elemento de soporte principal la columna salomónica profusamente decorada. Frente a la sobriedad renacentista, las líneas adquieren un carácter dinámico y efectos de sorpresa. El uso de orden gigante para las columnas es otro factor propio del barroco. Los elementos decorativos desbordan lo constructivo y son abundantes: Volutas de enorme tamaño, guirnaldas. En cuanto a la decoración arquitectónica se utilizan frontones mixtilíneos y se parten dotando de desequilibrio a la composición. Todo esto para conseguir un aspecto caprichoso e irracional. La función de esta arquitectura reside en promover al fervor de los fieles y crear asombro, la maravilla y el encantamiento. Todo ello para crear un ambiente en el que el fiel se vea impresionado por lo magnífico de la obra.
La cátedra de San Pedro, Gianlorenzo Bernini
Se encuentra situado en el ábside principal del Vaticano. Se trata de un altar transparente en el que la luz es utilizada como un elemento de la composición. La luz pasa a través de un vitral donde es transformada por el color de éste, configurando la Gloria. En el medio de esta se encuentra una paloma, simbolizando el Espíritu Santo. Bajo el Espíritu Santo se sitúa la supuesta cátedra de San Pedro, recubierta de bronce con relieves sobredorados. Esta se encuentra ingrávidamente sostenida y custodiada por cuatro figuras colosales de seis metros que representan los Santos Padres de la Iglesia, dos de la iglesia occidental y dos de la oriental.
Es un monumento de glorificación de la autoridad papal, en contra de la opinión protestante, simbolizando las figuras de los Santos Padres orientales y occidentales la universalidad de papado y la representación del Espíritu Santo la infabilidad de los papas.

Arquitectura
La génesis de la arquitectura barroca se inicia en Italia, con figuras tan determinantes como Gian Lorenzo Bernini y Francesco Borromini. En España, la arquitectura barroca va a estar presidida por el gusto por la desornamentación y la sobriedad que había introducido el estilo herreriano, con importantes edificios en los que impera un estilo mesurado y casi clásico. En América, tras la conquista española, el lenguaje del barroco se desarrolló en forma importante enriqueciéndose con la mano de obra y los conceptos propios de la arquitectura y arte precolombinos, como el uso extensivo de colores brillantes, destacándose en forma especial el barroco mexicano y el cubano. En Alemania y en Austria la inspiración italiana combinada con la francesa creará edificios de gran exuberancia decorativa, sobre todo en los interiores, de luminosidad brusca, que darán paso al estilo Rococó (El Rococó se define por el gusto por los colores luminosos, suaves y claros). En Inglaterra predomina el equilibrio y la austeridad.
Las características generales son, a saber:
·        Arquitecturas cargadas de detalles y complejas. No reniega de las formas clásicas (columnas, arcos, frontones, frisos), pero las transforma de manera fantasiosa. A veces el edificio llega a ser como una gran escultura. Los entablamentos adoptan la curva y los frontones se parten y adoptan curvas, contracurvas y espirales.
·        Se adopta la elíptica, la forma oval y otras formas (como la de abeja de Borromini). Las paredes son cóncavas y convexas, es decir siempre onduladas. Se llega al abandono de líneas rectas y superficies planas.
·        Se adopta un nuevo tipo de planta que ofrece planos oblicuos para dar sensación de movimiento (espacios dinámicos), en la más estática de las artes. Gusta de representar o sugerir el infinito (un camino que se pierde, una bóveda celeste, un juego de espejos que altere y haga irreconocibles las perspectivas). Éxito del orden gigante, con columnas que abarcan 2 o 3 pisos. No faltan los campanarios, solos o en pareja, muy decorados.
·        Se utilizan efectos de luz, juegos de perspectiva. Da importancia a la luz y efectos luminosos, a través del claroscuro. Búsqueda de la sorpresa. Gusto por lo dramático, escenográfico y teatral.
·        Gran riqueza decorativa y exuberancia formal tanto en los espacios interiores como al exterior, aunque más sobrio. Amor desenfrenado por lo curvilíneo y el triunfo de la columna salomónica. Arcos y frontones mixtilíneos, ventanas ovaladas. El arco descansa sobre la columna por medio de un entablamento (al modo romano), o descansa directamente sobre el capitel (modo bizantino). Ambos modos fueron empleados en el Renacimiento. Se utilizan grandes cartelas.
·        La creación de nuevas tipologías para edificios concretos. Las obras son: palacios, religiosas, urbanísticas, grandes jardines y galerías.
Los temas de la arquitectura barroca son:
El Urbanismo
En 1585 el Papa Sixto V inició las obras para la transformación urbana de Roma, encargando a Domenico Fontana la conexión entre los principales edificios religiosos de la ciudad por medio de grandes ejes viarios rectilíneos. El proyecto, que se basaba en la ratificación de Roma como ciudad santa, estableció el precedente para las intervenciones que se habrían de llevar a cabo en diversas ciudades europeas.
A la planificación centralizada de la ciudad ideal renacentista se contrapone la visión de la ciudad capital barroca, más dinámica y abierta a sus propios límites, y al mismo tiempo punto de referencia para todo el territorio. En Roma, los centros focales del panorama urbano se subrayaron mediante la colocación de antiguos obeliscos egipcios y altas cúpulas, mientras que en París los nodos del sistema viario se definieron por medio de plazas simétricas, en cuyo centro se colocaba la estatua del soberano.
En líneas generales, la plaza barroca cedió su función tradicional cívica y publica para convertirse en un medio de exaltación de la ideología religiosa o política, como en el caso de las plazas reales francesas (la Plaza de los Vosgos o la Plaza Vendôme, por ejemplo) o de la Plaza de San Pedro de Roma.
Las Iglesias
Entre las iglesias, el punto de partida de la arquitectura barroco puede considerarse la Iglesia del Gesù de Roma, construida a partir de 1568 según el proyecto de Vignola. el edificio, que representa una síntesis entre la arquitectura renacentista, manierista y barroca, satisfacía plenamente las nuevas exigencias surgidas tras la Contrarreforma: la disposición longitudinal de la planta permitía acoger al mayor número de fieles, mientras que la planta de cruz latina con numerosas capillas laterales suponía un retorno a la tradición del Concilio de Trento.
Por otro lado, la presencia de una cúpula subrayaba la centralidad del espacio hacia el fondo de la nave, y presagiaba la búsqueda de una integración entre el esquema longitudinal y el centralizado. También la fachada, construida según el proyecto de Giacomo della Porta, anticipaba los elementos más marcadamente barrocos, comparables a los de los alzados de Santa Susana y San Andrés del Valle.
De este modelo derivaron una serie de iglesias de planta longitudinal centralizada o planta central alargada, caracterizadas por el eje longitudinal y por la presencia de un elemento catalizador de la composición, generalmente una cúpula.
Si los arquitectos manieristas alteraban la composición rigurosa de las fachadas renacentistas añadiéndoles temas y decoraciones caracterizadas por un intelectualismo refinado, pero sin modificar la lógica planimétrica y estructural de la fachada de los edificios, los arquitectos barrocos modificaron tanto la composición en planta como en fachada, generando una concepción nueva del espacio. Las fachadas de las iglesias dejaron de ser la continuación lógica de la sección interna, para convertirse en organismos plásticos que marcaban la transición entre el espacio exterior y el interior. El espacio interior, por tanto, estaba compuesto a partir de figuras complejas basadas en elipses y líneas curvas, y se definía a través del movimiento de los elementos espaciales, diferenciándose radicalmente de la concepción renacentista que generaba una sucesión uniforme de elementos dispuestos de forma simétrica entre ellos.
El arte en los palacios e iglesias barrocas, diseminados en Europa occidental permite apreciar el poderoso efecto que el barroco ejerce sobre nosotros.
Mientras el barroco romano es la representación de un ideal religioso político, el barroco francés es la representación de un ideal sólo político y el inglés de un ideal civil o social; esto se puede apreciar mediante la confrontación de tres cúpulas famosas: la de San Pedro del Vaticano, la de San Luis de los inválidos en París y la de la catedral de San Pablo en Londres.

El Vaticano


En el pensamiento de Miguel Angel, recogido después y alegorizado por Bernini con la congruente invención de su columnata, la cúpula debía identificarse con el cuerpo de la iglesia, ser la imagen de la cabeza de la Cristiandad; en el proyecto de Bernini, las alas de la columnata son representadas como los brazos de una figura cuya cabeza corresponde a la cúpula.


San Luis de los Inválidos, Paris



La cúpula parisiense de Mansart se alza, apoyada sobre un doble tambor, por encima de una fachada plana, dividida por las columnas en cuadros geométricos; es un organismo aislado y soberano que domina todo el edificio con su desarrollo dimensional y con su vistosa decoración, representa al poder soberano sostenido por el orden jerárquico del Estado, dominándolo.

La cúpula londinense de Christopher Wren, se apoya en un edificio vasto y está tan poco asociada y articulada con éste que necesita de un basamento cilíndrico. Es más bien el símbolo que la imagen del poder; su función es puramente formal al igual que lo era el poder soberano en la estructura política inglesa.


San Pablo, Londres


Los palacios
En la arquitectura civil del momento se puede distinguir entre dos tipos de construcciones nobles: el palacio, situado generalmente en el interior de la ciudad, y la villa del campo.
El palacio italiano y sus derivados europeos permanecieron fieles a la tipología residencial desarrollada durante el Renacimiento, con un cuerpo edificado cerrado en torno a un patio interno. Se dotó a las fachadas principales de cuerpos centrales resaltados y decorados mediante el uso de órdenes gigantes, que ya habían sido anticipados por Palladio. Se extendieron los ejes de simetría al interior del edificio, donde se abrían el vestíbulo y el patio interno; por ejemplo, el eje longitudinal introducido en el Palacio Barberini de Roma contribuía a la definición de la planta y subrayaba la conexión con el exterior del edificio. Por otro lado, este palacio constituyó un punto importante del desarrollo de la tipología residencial palaciega italiana: la planta se constituía en forma de H, y la entrada se producía mediante un profundo atrio que iba haciéndose más estrecho sucesivamente, hasta llegar a una sala elíptica que servía de centro nodal al palacio entero.
En Francia, no obstante, el palacio urbano de la nobleza, denominado hôtel, recuperó para sí el esquema de los castillos medievales. El clima más duro reclamaba una optimización del soleamiento en las principales estancias, lo que generó fachadas escalonadas y grandes alas laterales. El cuerpo principal se encontraba retrasado respecto a la calle y precedido de la cour d'honneur, un espacio de transición abierto al exterior que al mismo tiempo separaba el palacio de la ciudad. Un ejemplo de este esquema es el parisino Palacio del Luxemburgo, construido a partir de 1615 por Salomon de Brosse. Aquí, a diferencia de otros edificios del mismo estilo y época, los pabellones angulares no fueron destinados a locales de servicio, sino que contenían estancias principales en cada planta.
Fue notable el desarrollo francés de residencias en el campo, los denominados châteaux, que llevaron a la realización de extensos complejos de los que partían los ejes viarios principales que ordenaban el entorno. Entre ellos cabe destacar el Palacio de Vaux-le-Vicomte (1656-1659), proyectado por Louis Le Vau, y el Palacio de Versalles, máximo símbolo del absolutismo francés y cuyas labores de reconstrucción fueron iniciadas por el mismo Le Vau por encargo de Luis XIV.
Los palacios barrocos expresan el concepto que sus constructores tenían de sí mismos. Son panegíricos de piedra, edificados para exaltar las virtudes y las victorias de sus moradores, para ensalzar su nombre y magnificar sus hazañas.

La Arquitectura barroca en América latina
Durante los siglos XVII y XVIII la conquista y dominación de América llega a su apogeo. Se crean nuevas ciudades y se reconstruyen las ya existentes. La estética básica con que se crean es la del barroco, que muestra el poder de España. No obstante ello, en América el barroco encuentra su propio estilo, gracias a su fusión con el sustrato indígena y la tradición mudéjar.
Tres son los impulsores del barroco en América: la Corona, la burguesía y los jesuitas como representantes de la Iglesia. La arquitectura también fue un vehículo para la evangelización. Los primeros conventos y las primeras iglesias americanas, de estilo renacentista, tendrán aspecto de fortaleza, debido al carácter de frontera de las Indias, como el convento de Acolmán en el valle de Teotihuacán, o el convento de Actopán, en Hidalgo, México. Pero es en los siglos XVII y XVIII cuando se construyeron los mejores ejemplos de la arquitectura americana, sobre todo gracias a las catedrales.
La catedral de México se convertirá en el paradigma de la arquitectura colonial. Francisco Becerra levantará la catedral de Puebla según este modelo.





Catedral de México                                                                                           Catedral de México – Altar Mayor

A Becerra le debemos los planes de las catedrales de Cuzco, Quito y Lima. Otro de los grandes arquitectos mexicanos es Francisco Antonio Guerrero y Torres: capilla del Pocito, en Puebla, que gusta del colorido brillante de los ladrillos vidriados y la cerámica; además construye numerosas casas señoriales para la burguesía mexicana: palacio de Jaral de Berrio. Su decoración recuerda los motivos aztecas. En Puebla aparece una escuela barroca tan activa como poco conocida. De su mano salieron los santuarios de Ocotlán de Tlaxcala, y de San Francisco de Acatepec, dos magníficos ejemplos del rococó mexicano de autor desconocido.
 


     Capilla del Pocito, Puebla - México                                    Catedral de Lima, Perú

El barroco en el virreinato del Perú está marcado por el terremoto de Lima de 1746. La ciudad quedó totalmente destruida y de su reconstrucción surgieron los edificios más representativos del barroco. Francisco Antonio Guerrero y Torres trabajó, también, en este virreinato: catedrales de Lima, Cuzco y Quito. También trabaja en Lima el portugués Constantino de Vasconcellos: convento de San Francisco. Este es el monumento arquetípico de la arquitectura limeña. José de la Sida: convento de San Agustín.
En Arequipa aparecerá una escuela de fuertes reminiscencias indígenas. Destacan la iglesia de los jesuitas de Diego Felipe, el convento de Santo Domingo y el convento de San Agustín.


 Convento de San Francisco, Lima, Perú.

 Convento de San Agustín, Lima, Perú

En Colombia destaca Simón Schenherr, un jesuita de origen alemán: iglesia de los jesuitas de Cartagena de Indias y Popayán.


Catedral de Potosí, Bolivia



Iglesia de los jesuitas de Cartagena de Indias y Popoyán, Colombia

En Bolivia destaca la catedral de Potosí. Y en Argentina hay que reseñar a Juan Kraus, jesuita de origen alemán: iglesia de San Ignacio de Buenos Aires, y Andrés Blanqui: catedral de Córdoba (Argentina).


 
Iglesia de San Ignacio, Buenos Aires, Argentina                  Catedral de Córdoba, Córdoba, Argentina


En el mapa podemos observar las colonias españolas o virreinatos en los cuales se encuentran emplazadas las obras de arquitectura barroca que se describieron precedentemente.
Conclusión
En virtud de todo lo expuesto respecto del estilo elegido al set de joyas que presentaré a continuación lo denomino “EL sacrificio” dado que en él se encuentran los símbolos más emblemáticos de la crucifixión
Así tomo la exaltación de un tema religioso para la elaboración del proyecto, dado que fue durante el período del Barroco cuando las obras artísticas en torno al tema alcanzaron su máximo esplendor, y muestran al mundo el poder que por entonces detentaba la iglesia.
El set consta de un colgante con su cadena, una pulsera y un anillo. Los símbolos presentes en las piezas, a los que me referí anteriormente, son:
Los clavos, símbolo de la crucifixión de Jesús, se presentan en el colgante en un número de tres formando la cruz, figurando la representación clásica del sacrificio de Cristo. Para la cristiandad la cruz representa la victoria de Cristo sobre la muerte y el pecado, ya que gracias a la cruz Él venció a la muerte en sí misma y rescató a la humanidad de la condena. El símbolo que resume la esencia del Cristianismo es la cruz, escenario del suceso más trascendental en la historia del hombre.
La corona de espinas, “Quienes triunfan sobre sí mismos logran la corona de la vida eterna” Jung. La idea simbólica de la corona, es la superación. En la simbología cristiana, la corona de espinas es un atributo de la Pasión del Señor. Ferguson indica que “la corona de espinas con que los solados coronaron a Cristo antes de la crucifixión parodiaba la corona de rosas de los emperadores romanos”, más no había rubíes en esa corona, los únicos rubíes eran las gotas de sangre del hijo de Dios.
La gota de sangre invertida; la sangre de Cristo. Al hallarse la gota invertida ya no sangra simboliza el amor, la sangre de Cristo está en directa relación con el sacrificio de Jesús y la Redención de los pecados del hombre.
Con todos los símbolos unidos quise enfatizar el triunfo del sacrificio de Cristo y el amor de Dios a los hombres.




TRABAJO FINAL