TRABAJO PRACTICO DE DIBUJO
“El Barroco”
Alumno: Oscar López
Docente: Silvana Chiavetti
Elección del Estilo y Justificación
El
presente trabajo tiene por objeto elaborar un proyecto de joyería –conjunto de
tres piezas- que represente un estilo artístico particular, justificando el
porqué de su elección. Asimismo, debe brindarse una breve investigación acerca
del estilo en cuestión.
Debo
reconocer que durante la cursada de la materia “Historia del Arte” hubo un
estilo artístico que atrajo mi atención por sobre los demás. Eso me llevó a
adentrarme en la búsqueda de información para profundizar lo visto en clase;
dicho estilo fue el barroco.
Durante
la búsqueda de la información me sentí inundado por la luz y el movimiento; por
la particular estética del estilo, me pensé pintor, escultor y arquitecto,
traté de desentrañar la especial simbología del estilo, de buscar el sentido a
cada detalle. Me sentí en cada lugar y en cada obra, participando de las
escenas y contemplándolas.
Entonces,
cuando conocí las consignas del trabajo final de Dibujo II, recordé las
sensaciones de sorpresa y emoción de las que me sentí completamente envuelto y
que me trasladaron a un mundo fantástico, colmado de todos los atributos del
barroco y me planteé el desafío de atreverme a expresar artísticamente, a
través del proyecto de joyería que requiere este trabajo final, y tratar de
traducir dicha exaltación, como algo visual y plástico.
El
barroco es el triunfo del movimiento sobre lo estático, de las curvas y contra
curvas sobre lo rígido, de la expresión sobre el silencio, de la libertad sobre
las ataduras, de la fantasía sobre la realidad. En ese período el artista se
sintió libre de expresarse sin restricciones, es más, de hacerlo de manera
magnificente, el barroco brilló con un fulgor incomparable.
Si
bien existía una clara percepción de la voracidad del tiempo, eternamente
fugitivo, que arrebata cuanto más amamos y apreciamos, una sensación cósmica de
la vanidad de todas las cosas terrenas y la clara vivencia de que toda carne es
mortal y que el hombre no es sino polvo, se experimentaba una extraordinaria
capacidad de vivir y de gozar.
“El mundo es un teatro; cada cual interpreta su papel
y recibe la recompensa que merece” Joost van den VONDEL
EL BARROCO
Introducción
¿Qué
entendemos por barroco? Existen muchas definiciones con elementos comunes, para
algunos historiadores de arte el barroco es una moda de la pintura europea, un
estilo arquitectónico, un fenómeno cultural con genuina expresión en las bellas
artes; para otros es una actitud ante la
vida fruto de la revitalización del vigor cultural y de los valores estéticos
que se conoce como Renacimiento, del cual se distanció a causa de las profundas
crisis espirituales y religiosas a que dio lugar la Reforma protestante.
Tenemos,
entonces, que el arte barroco es un fenómeno complejo de índole social,
político y religioso; continuación al manierismo italiano, que prevalece
durante la primera mitad del siglo XVI. El manierismo comienza a usar los cánones
clásicos con artificiosidad, el barroco, que le sucede, abandona la serenidad
clásica para expresar un mundo en movimiento y agitación de los sentidos. La
tendencia del barroco es a la exageración y la ostentación.
Surgió
a principios del siglo XVII en
Italia y de ahí se irradió hacia la mayor parte de Europa. Durante mucho tiempo
el término barroco tuvo un sentido peyorativo, con el significado de
recargado, desmesurado e irracional, hasta que fue revalorizado, a fines de siglo XIX
por Jacob Burckhardt
y luego por Benedetto Croce
y Eugenio d'Ors.
En
los países donde el barroco ha dejado huellas profundas e indelebles se le
concede un gran valor y se lo considera como la muestra más acabada del arte
del siglo XVII, es lo que ocurre en Italia, España y los países de América
Latina, Austria, Alemania y Checoslovaquia.
Los
países de bien arraigada tradición protestante, como Inglaterra y Estados
Unidos, tienden a considerarlo como un fenómeno típicamente católico, ajeno a
su propia cultura. Francia es un caso que pone de manifiesto la gran
complejidad de la situación; en ese país el barroco coincidió con lo que ellos
llaman “época clásica” y que consideran es su antítestis. El barroco evolucionó
a distinto ritmo e intensidad según los lugares.
Este
gran movimiento cultural y artístico es la expresión de una mentalidad y de una
actitud ante el mundo que surgió simultáneamente en diversos lugares de Europa
y que tuvo incluso sus equivalentes en países más remotos como Irán, China y
Japón.
En
Europa occidental existen dos factores que influyeron más que cualquier otro en
el nacimiento del barroco: la aparición del concepto de monarquía absoluta y la
popularidad del teatro. La alianza del absolutismo y del teatro, en las fabulosas
representaciones de dramas y comedias que los poderosos soberanos del siglo
XVII ordenaban montar en sus nuevos palacios, hizo que el barroco brillara con
todo su esplendor. La
Iglesia Católica fue mecenas de los artistas, músicos y
poetas barrocos, en su pretensión de ejercer una autoridad universal.
La
elocuente imagen del mundo como escenario ilustra la concepción barroca de la
condición humana y su afición a lo teatral.
La
actitud del barroco ante la vida es claramente perceptible, en todas las artes
se manifiesta palpablemente como una relación dinámica entre un control implícito de la forma, el
firme deseo de producir una sensación de movimiento y la complacencia en los
detalles ornamentales. Al igual que una representación dramática, el barroco se
apoya en un decorado vistoso y efímero, la arquitectura barroca se subordina a
la decoración, que ha de ser espectacular.
Contexto en el que surge
El
arte barroco se sitúa en pleno período de Reforma Protestante, donde el
poder de la iglesia católica era cuestionado por medio de muchos movimientos
revolucionarios.
La
falta de cohesión y certezas que produce la Reforma Protestante
en Europa a finales del siglo XVI traen aparejados nuevos planteamientos
ideológicos haciendo necesario el surgimiento de una renovada cultura que
sirviera como instrumento integrador y ofreciera al ser humano un fundamento
seguro de existencia.
Había
desaparecido el universo renacentista único y había sido sustituido por un
pluralismo religioso, económico y político. Esto hace que, por primera vez, la
opinión pública despierte interés en las autoridades religiosas y civiles, que
utilizarán el arte en defensa de sus intereses e ideas, para influir en el
pueblo. Al barroco se le exige comunicar y persuadir, actuar sobre la gente para
consolidar la
Contrarreforma y la monarquía absoluta.
Según
Argan, el Barroco fue una revolución cultural en nombre de la ideología
católica. La Iglesia
de Roma, deberá ser un medio de propaganda al servicio de la causa católica, y
en el Concilio de Trento se habla de que el artista debe instruir y confirmar
al pueblo, recordándole los artículos de la fe, excitándole a adorar y aún a
amar a Dios. Para cumplir esta misión, el arte debía poseer fuerza de atracción
sobre los sentidos y poder de penetración en el espíritu, es decir, debía ser
seductor y didáctico.
El
Barroco, entonces, fue la consecuencia de la lucha religiosa que tuvo lugar en
Europa a causa de la
Reforma Protestante y la Contrarreforma
católica. El enfrentamiento religioso provocó un cambio de mentalidad que
afectó todos los aspectos de la cultura, del arte y de la sociedad. Significó
el triunfo de los sentimientos exaltados.
Así,
se suele decir que el Arte Barroco es el arte de la Contrarreforma. Para
reaccionar contra la severidad e iconoclasia del Protestantismo, la Iglesia Católica
alentó la edificación de templos con profusión de esculturas. También dirigió a
los artistas a alejarse de los temas paganos que tanta aceptación habían tenido
durante el Renacimiento, así como evitar los desnudos y las escenas
escandalosas.
El
siglo XVII fue una época de guerra y violencia como pocas en la historia
europea. La vida se veía frecuentemente atormentada por el dolor y la muerte.
Por eso se hacía también más necesaria que nunca la exaltación de la vida
agitada e intensa para el hombre barroco. Se experimentaba el empuje de amar
las pasiones de la vida así como el movimiento y el color, como si de una magna
representación teatral se tratase. De hecho, se ha indicado con acierto que en
las artes plásticas, el barroco intenta reproducir la agitación y vistosidad de
la representación teatral.
En
diversos lugares de Europa los hombres volvían la vista hacia los cielos
tratando de desentrañar los misterios de un universo cada día más dilatado como
consecuencia de la invención reciente del telescopio y de comprender las
armonías que debían sustentarlo. El reconocimiento de leyes fundamentales y de
un orden trascendental permitió a los artistas y escritores aceptar que nuestra
breve y frágil existencia, sea una mera ilusión.
Pero
no era la muerte el motivo fundamental de sus lamentos, sino el tiempo, a la
sombra fatídica de cuyas alas todas las cosas se marchitan y corrompen. El
siglo que inventó el reloj de péndulo y el mecanismo de cuerda de los relojes iba
cobrando una conciencia creciente del paso del tiempo, ahora medido en horas,
minutos e, incluso, segundos.
¿Qué significa barroco?
La
palabra barroco fue inventada por críticos posteriores, más que por los
artistas que plasmaban dicho estilo. Proviene de la palabra portuguesa
"barroco" (en español
sería "barrueco"), que significa "perla de forma
irregular", o "joya falsa". Una palabra antigua similar, "barlocco"
o "brillocco", es usada en el dialecto
romano con el mismo sentido. También se le llama
"barro-coco". Todas ellas significan lo mismo. Otra interpretación lo
deriva del sustantivo "Baroco", usado en tono sarcástico y
polémico para indicar un modo de razonar artificioso y pedante. En ambos casos
el término expresa el concepto de artificio confuso e impuro, de engaño, de
capricho de la naturaleza, de extravagancia del pensamiento.
El
término "barroco" fue después usado con un sentido despectivo, para
subrayar el exceso de énfasis y abundancia de ornamentación, a diferencia de la
racionalidad más clara y sobria de la Ilustración.
Fue finalmente rehabilitado en 1888 por el historiador
alemán
de arte Heinrich Wölfflin
(1864-1945),
quién identificó al Barroco como oponente al Renacimiento y
como una clase diferente dentro del arte "elaborado".
Características generales
El
arte barroco se caracteriza básicamente por el color, la luz y el
movimiento. Los artistas barrocos pretendían representar la realidad sin
idealizarla y exaltar los sentimientos del espectador. Para alcanzar estos
objetivos realizaron obras llenas de movimiento. Para ello utilizaron líneas
curvas y contrastes de luz y color. Además, el arte barroco se caracterizó por
una abundante decoración.
En
ese sentido podemos afirmar que entre las características generales del arte
barroco están su sentido del movimiento, la energía y la tensión. Fuertes
contrastes de luces y sombras realzan los efectos escenográficos de muchos
cuadros, esculturas y obras arquitectónicas. Una intensa espiritualidad aparece
con frecuencia en las escenas de éxtasis, martirios y apariciones milagrosas.
La insinuación de enormes espacios es frecuente en la pintura y escultura
barrocas; en el barroco, los pintores pretendieron siempre en sus obras la
representación correcta del espacio y la perspectiva. El naturalismo es otra
característica esencial del arte barroco; las figuras no se representan en los
cuadros como simples estereotipos sino de manera individualizada, con su
personalidad propia.
Los
artistas buscaban la representación de los sentimientos interiores, las
pasiones y los temperamentos, magníficamente reflejados en los rostros de sus
personajes. La intensidad e inmediatez, el individualismo y el detalle del arte
barroco —manifestado en las representaciones realistas de la piel y las ropas—
hicieron de él uno de los estilos más arraigados del arte occidental.
Los
temas religiosos fueron los más numerosos, especialmente en los países en los
que triunfó la
Contrarreforma. En los países con monarquías absolutas se
destacaron las obras con contenido político y de exaltación de los reyes. En
las Provincias Unidas e Inglaterra, donde la burguesía era más influyente,
predominaron las escenas cotidianas y los paisajes.
Otra
de las características del barroco que se manifiesta en la arquitectura,
escultura y la pintura es el juego de las sombras. En la estética del barroco,
son muy importantes los contrastes claroscuristas violentos. Esto es apreciable
fácilmente en la pintura (por ejemplo el tenebrismo) pero también en la
arquitectura, donde el arquitecto barroco juega con los volúmenes de manera
abrupta con numerosos salientes para provocar acusados juegos de luces y
sombras, como se puede apreciar, por ejemplo, en la Basílica del Pilar de
Zaragoza
Las Bellas Artes
Cada
una de las Bellas Artes
tiene representantes en este movimiento cultural:
Música
Se
trata de una de las épocas musicales más fecundas y revolucionarias de occidente,
así como la más influyente. Su característica más notoria es probablemente el
uso del bajo continuo
y el desarrollo de la armonía tonal,
a diferencia de la anterior, modal.
Entre
las características más salientes se destacan los contrastes violentos, una
gran pasión por la ornamentación, pompa y esplendor en los espectáculos
públicos, y el llamado «estilo concertante» basado en contrastes sonoros y un
diálogo entre el solista y el ripieno que daría
pie al concerto grosso.
Durante
el Barroco los músicos siguen cultivando texturas heredadas del Renacimiento,
pero las voces de dichas obras no son iguales o similares, sino que se destaca
la voz superior reduciéndose la escritura de las demás al llamado bajo
continuo; esta textura se llama monodía acompañada.
El
estilo llamado Barroco musical se caracteriza por el género vocal recitativo,
en el cual el ritmo de la palabra determina el discurso melódico -La música ha
de ser sirviente de la poesía- y por un auge de la música instrumental pura, es
decir, sin relación con consideraciones ideológicas que se deriven de un texto,
o funcionales como en el caso de la música de danza.
En
esta época se desarrollan la sonata, el concerto
grosso, la ópera, el oratorio
y el ballet
francés.
A
diferencia de épocas anteriores, la música sacra
y la música profana
conviven armoniosamente, formando parte de la profesión musical. La mayor
permisividad estética lleva a que la interpretación musical tienda a enriquecer
las partes mediante una profusión de ornamentos y recursos expresivos. Una
característica importante fue que los detalles del arte en el Barroco no se
aplicaron a la música. Se buscó en un principio desechar las complicadas líneas
melódicas de la polifonía renacentista para dar lugar a la homofonía (más tarde
la polifonía recuperará con Bach todo el esplendor que la había caracterizado),
dando de esta manera más fortaleza y protagonismo al texto, pues la música
giraba en torno a una sola melodía bien formada y acompañada por acordes, para
que fuera "entendible" el texto. Esto fue debido en gran parte a la
corriente humanista.
Tienen
gran importancia la teoría
de los afectos, que considera a la música como creadora de
emociones, y la retórica, que
transfiere conceptos de la oratoria tradicional a la composición del discurso
musical del Barroco.
Finalmente,
cabe señalar que la música en esta época estaba abierta a cambios y
adaptaciones. Muchos compositores creaban nuevas obras adaptando o
reescribiendo con algunas modificaciones partituras anteriores, siendo estos
cambios en la misma partitura o en las combinaciones de instrumentos. En la
música vocal, los cantantes tenían varias partes donde podían improvisar.
Literatura
La
literatura barroca se desarrolló entre 1620 y 1630 y llegó a su esplendor hacia
1660, se caracteriza por sus marcados contrastes y antítesis; los escritores se
complacen en la belleza sensual de las cosas y gustan describirlas con lujo de
detalles, sin por ello dejar de entregarse a sombrías lucubraciones sobre los
misterios más profundos de la vida y la eternidad.
El
barroco trae consigo una renovación de técnicas y de estilos. En Europa,
y sobre todo en España la Contrarreforma
influye en gran medida sobre este movimiento; las expresiones italianas que
llegaban desde el Renacimiento se asimilan pero al mismo tiempo se españolizan
y las técnicas y estilos se adaptan aún más a la tradición española.
Los
poetas barrocos del siglo XVII,
siguieron mezclando estrofas tradicionales con las nuevas, así cultivaron el
terceto, el cuarteto, el soneto y la redondilla. Se sirvieron de copiosas
figuras retóricas de todo tipo, buscando una disposición formal recargada. No
supone una ruptura con el clasicismo
renacentista, sino que se intensifican los recursos estilísticos del arte
renacentista, en busca de una complejidad ornamental, en busca de la
exageración de los recursos dirigidos a los sentidos, hasta llegar a un
enquistamiento de lo formal.
En
este siglo XVII en que aparece el movimiento barroco se intensifican los
tópicos que ya venían dándose en el Renacimiento, pero en especial los más
negativos: fugacidad de la vida, rapidez con que el tiempo huye, desaparición
de los goces, complejidad del mundo que rodea al hombre, etc.
Pintura
La
pintura adquirió un papel prioritario dentro de las manifestaciones artísticas,
y llegó a ser la expresión más característica del peso de la religión
en los países católicos y del
gusto burgués en
los países protestantes.
La
mejor y más importante pintura durante el período que comienza alrededor del
año 1600 y continúa a lo largo de todo el siglo XVII, y a principios del siglo
XVIII se identifica hoy como pintura barroca. Se
caracteriza por el realismo, los colores ricos e intensos, y fuertes luces y
sombras. En oposición a la renacentista, que normalmente mostraba el momento
anterior a ocurrir cualquier acontecimiento, los artistas barrocos elegían el
punto más dramático, el momento en que la acción estaba ocurriendo. El arte
barroco pretende evocar la emoción y la pasión en lugar de la tranquila
racionalidad que había sido apreciada durante el Renacimiento.
Dentro
de la pintura encontramos, en Italia diversos exponentes, a saber, dentro del
Tenebrismo, que es el nombre que la historiografía del arte da a una corriente
de la pintura del barroco
correspondiente a su fase inicial, a comienzos del siglo XVII y que se
caracteriza por el violento contraste de luces y sombras
a Michelangelo Merisi da Caravaggio (1573-1610)

Cupido junto a Venus descubierta por Adonis,
de Annibale Carracci (1595), Museo del Prado,
Madrid


Cupido junto a Venus descubierta por Adonis,
de Annibale Carracci (1595), Museo del Prado,
Madrid
La crucifixión de San Pedro, 1601. Cappella Cerasi, Santa Maria del Popolo, Roma.

La vocación de San Mateo. Óleo sobre Hombre comiendo judías (Galería Colonna de Roma).
lienzo, h. 1599-1600. Capilla Contarelli,
San Luis de los Franceses, Roma.
Dentro del
clasicismo romano-boloñés a Annibale Carracci (1560-1609)
Son
exponentes de la escuela bolognesa, Guido Reni (1575-1642); Francisco
Albani (1578-1660); Il Domenichino (1581-1641) e Il Guercino
(1591-1666)


"Bautismo de Cristo", de Francesco Albani. "Sagrada Familia", de Francesco Albani.

La cacería de Diana, cuadro de Domenichino en
la Galería Borghese de Roma. Muerte de San Pedro mártir de
Domenichino-Pinacoteca Nazionale de Bolonia


"Bautismo de Cristo", de Francesco Albani. "Sagrada Familia", de Francesco Albani.

La cacería de Diana, cuadro de Domenichino en
la Galería Borghese de Roma. Muerte de San Pedro mártir de
Domenichino-Pinacoteca Nazionale de Bolonia
Dentro de la escuela romana encontramos a Orazio Gentileschi
(c.1563-1646; Artemisia Gentileschi (c. 1593-1652); Bartolomeo
Manfredi (1572-1605); Orazio Borgianni (1578-1616); Andrea Sacchi
(1599-1661) y Pietro da Cortona (1596-1669).







Et in Arcadia
ego, Óleo sobre lienzo, Il Guercino,Galleria
Nazionale d'Arte Antica, Roma. La Astrología , Il Guercino – Blanton Museum of
Art


Moisés rescatado de las
aguas del Nilo de Orazio Gentileschi-
(Museo del Prado). Judith decapitando a
Holofernes de Artemisia Gentileschi
Galleria degli Uffizi, Florencia.

Marte
castigando a Cupido, de Bartolomeo Manfredi San Carlo Borromeo, por Borgianni
Art Institute of Chicago.

Las tres Magdalena (1634)Palazzo Barberini, Roma Retrato del papa Urbano VIII de Pietro da Cortona
-de
Andrea Sacchi
Por último, dentro de la escuela napolitana, encontramos a José de Ribera (1591-1652) y a Luca Giordano (1632-1705)

Juicio de
Salomón de José de Ribera Galería Borghese, Roma La creación
del Hombre, fresco en el Palacio Medici
Riccardi en Florencia, de Luca
Giordano.
En Flandes
se destacan los siguientes pintores: Rubens (1577-1640); Jordaens (1593-1678)
y Van
Dyck (1599-1641)
Lo
innovador de estas pintura es el esquema compositivo basado en diagonales para
crear la sensación de movimiento. El ritmo del color dinamiza las obras, en
estos casos, el rojo, el negro y el blanco.
El rapto de Europa, Jacob Jordaens, 1615/16, Gemäldegalerie Berlin

Sansón y Dalila, 1630 de Anton Van Dyck
El rapto de Europa, Jacob Jordaens, 1615/16, Gemäldegalerie Berlin

Sansón y Dalila, 1630 de Anton Van Dyck
En Holanda tenemos Retratistas: Rembrandt (1606-1669) y Frans Hals (c.1580-1666); Pintura de la vida rural: Adrián Van Ostade (1610-1685); Pintores de interiores burgueses: Vermeer de Delf(1632-1675) y Pieter de Hoogh (1629-1683); Paisajistas: Jacob (c.1628-1692) y Meindert Hobbema (1658-1709) y Bodegonistas: Williem Claesz Heda (c.1599-1680).
Campesinos en una taberna, de Adriaen van Ostade,
Dama con dos caballeros de Vermeer de Delf


Una dama y su sirviente de Pieter de Hoogh El molino de Wijk bij Duurstede de Jacob Van Ruysdael

La avenida de Middelharnis de Hobbema

Naturaleza muerta con pieles doradas – Claesz Heda
En España los exponentes fueron: Velázquez (1599-1660); Zurbarán (1598-1664); Murillo (1617-1682); Alonso Cano (1601-1667) y Valdés Leal (1622-1690)

Vieja friendo huevos de Velázquez Jerónima de

San Francisco
arrodillado con una calavera en las manos Sagrada Familia del pajarito, de Murillo
de Zurbarán
Cristo muerto
sostenido por un ángel de Alonso Cano El sacrificio de Isaac de Valdés Leal
Escultura
La
escultura barroca se desarrolla a través de las creaciones arquitectónicas,
sobre todo en estatuas, y también en la ornamentación de ciudades en plazas,
jardines o fuentes. En España también
se manifestó en imágenes religiosas talladas en madera, en la llamada imaginería
con la que se esperaba despertar la fe del pueblo. Sus principales
características son las que se detallan a continuación:
·
Tendencia a la representación de la figura humana con
una objetividad perfecta en todos sus aspectos, tanto en los más sublimes como
los más vulgares.
·
Realización de esquemas compositivos libres del geometrismo,
lo que choca con la proporción equilibrada del renacimiento.
La escultura barroca se proyecta dinámicamente hacia afuera. Esta inestabilidad
se manifiesta en la inquietud de los personajes, en las escenas y en la
amplitud y ampulosidad del ropaje.
·
Representación del desnudo en su estado puro, como una
acción congelada, conseguido con el influjo de la composición asimétrica, donde
predominan las diagonales, los cuerpos sesgados y oblicuos, la técnica del escorzo
y los contornos difusos e intermitentes, que dirigen la obra hacia el
espectador con un gran expresionismo.
·
Se da gran importancia al desnudo, creando grupos
compositivos que permiten la contraposición de las mujeres al incidir la luz
sobre las superficies de las esculturas.
David – Gianlorenzo
Bernini
En
la escultura se lo muestra tomando el envión para arrojarle la piedra a Goliat.
La contorsión del cuerpo es real; la expresión de la cara es de tensión, de
furia. El barroco propone que no haya distancia entre el observador y la obra,
la idea es provocar una sensación, transmitir un sentimiento.
Apolo y Dafne, Gianlorenzo
Bernini
La
escultura muestra a Apolo persiguiendo a Dafne y a ésta convirtiéndose en
laurel. Bernini captura la transformación de Dafne con intensa emoción,
retratando las diferentes etapas de sus cambios. La obra nos pide que
interactuemos con ella: vista desde la espalda de Apolo, la figura de Dafne
queda oculta, mostrándonos sólo el árbol en que se transforma, de modo que
girando alrededor de la estatua tenemos una visión en el tiempo de la
metamorfosis de la ninfa.
También
llamado de oro o de la confesión, cubre el Sacro Altar Pontificio, en la nave
central de la Basílica de San
Pedro. Se encuentra debajo de la Cúpula
de Miguel Ángel.
Cubre
la tumba del Apóstol San Pedro,
recordando las palabras de Jesucristo:
"Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia". La
necrópolis petrina se encuentra debajo del complejo basilical, y, cuando el
emperador romano Constantino
mandó construir la primera
basílica, ordenó que el altar estuviese sobre la tumba del Santo
Apóstol.
Bernini,
utiliza elementos barrocos adaptados a su nuevo estilo. Utiliza como elemento
de soporte principal la columna salomónica profusamente decorada. Frente a la
sobriedad renacentista, las líneas adquieren un carácter dinámico y efectos de
sorpresa. El uso de orden gigante para las columnas es otro factor propio del
barroco. Los elementos decorativos desbordan lo constructivo y son abundantes: Volutas
de enorme tamaño, guirnaldas. En cuanto a la decoración arquitectónica se
utilizan frontones mixtilíneos y se parten dotando de desequilibrio a la
composición. Todo esto para conseguir un aspecto caprichoso e irracional. La
función de esta arquitectura reside en promover al fervor de los fieles y crear
asombro, la maravilla y el encantamiento. Todo ello para crear un ambiente en
el que el fiel se vea impresionado por lo magnífico de la obra.
La cátedra de San Pedro, Gianlorenzo Bernini
Se
encuentra situado en el ábside principal del Vaticano. Se trata de un altar
transparente en el que la luz es utilizada como un elemento de la composición.
La luz pasa a través de un vitral donde es transformada por el color de éste,
configurando la Gloria. En
el medio de esta se encuentra una paloma, simbolizando el Espíritu Santo. Bajo
el Espíritu Santo se sitúa la supuesta cátedra de San Pedro, recubierta de
bronce con relieves sobredorados. Esta se encuentra ingrávidamente sostenida y
custodiada por cuatro figuras colosales de seis metros que representan los
Santos Padres de la Iglesia ,
dos de la iglesia occidental y dos de la oriental.
Es
un monumento de glorificación de la autoridad papal, en contra de la opinión
protestante, simbolizando las figuras de los Santos Padres orientales y
occidentales la universalidad de papado y la representación del Espíritu Santo
la infabilidad de los papas.
Arquitectura
La
génesis de la arquitectura barroca se inicia en Italia, con figuras
tan determinantes como Gian Lorenzo Bernini
y Francesco Borromini.
En España, la
arquitectura barroca va a estar presidida por el gusto por la desornamentación
y la sobriedad que había introducido el estilo herreriano,
con importantes edificios en los que impera un estilo mesurado y casi clásico.
En América, tras
la conquista española, el lenguaje del barroco se desarrolló en forma
importante enriqueciéndose con la mano de obra y los conceptos propios de la
arquitectura y arte precolombinos, como el uso extensivo de colores brillantes,
destacándose en forma especial el barroco mexicano
y el cubano. En Alemania y en Austria
la inspiración italiana combinada con la francesa creará edificios de gran
exuberancia decorativa, sobre todo en los interiores, de luminosidad brusca,
que darán paso al estilo Rococó (El Rococó se define por el gusto por los
colores luminosos, suaves y claros). En Inglaterra
predomina el equilibrio y la austeridad.
Las
características generales son, a saber:
·
Arquitecturas cargadas de detalles y complejas. No
reniega de las formas clásicas (columnas,
arcos,
frontones,
frisos),
pero las transforma de manera fantasiosa. A veces el edificio llega a ser como
una gran escultura. Los entablamentos
adoptan la curva y los frontones se parten y adoptan curvas, contracurvas y
espirales.
·
Se adopta la elíptica, la forma oval
y otras formas (como la de abeja de Borromini).
Las paredes son cóncavas y convexas, es decir siempre onduladas. Se llega al
abandono de líneas rectas y superficies planas.
·
Se adopta un nuevo tipo de planta que ofrece planos
oblicuos para dar sensación de movimiento (espacios dinámicos), en la más
estática de las artes. Gusta de representar o sugerir el infinito
(un camino que se pierde, una bóveda celeste,
un juego de espejos que altere y haga irreconocibles las perspectivas). Éxito
del orden gigante, con columnas que abarcan 2 o 3 pisos. No faltan los
campanarios, solos o en pareja, muy decorados.
·
Se utilizan efectos de luz, juegos de perspectiva.
Da importancia a la luz y efectos luminosos, a través del claroscuro.
Búsqueda de la sorpresa. Gusto por lo dramático, escenográfico y teatral.
·
Gran riqueza decorativa y exuberancia formal tanto en
los espacios interiores como al exterior, aunque más sobrio. Amor desenfrenado
por lo curvilíneo y el triunfo de la columna salomónica.
Arcos y frontones mixtilíneos, ventanas ovaladas.
El arco descansa sobre la columna por medio de un entablamento (al modo
romano), o descansa directamente sobre el capitel (modo
bizantino). Ambos modos fueron empleados en el Renacimiento.
Se utilizan grandes cartelas.
·
La creación de nuevas tipologías para edificios
concretos. Las obras son: palacios,
religiosas, urbanísticas, grandes jardines y galerías.
Los temas
de la arquitectura barroca son:
El Urbanismo
En
1585
el Papa Sixto V
inició las obras para la transformación urbana de Roma, encargando a Domenico
Fontana la conexión entre los principales edificios religiosos
de la ciudad por medio de grandes ejes viarios rectilíneos. El proyecto, que se
basaba en la ratificación de Roma como ciudad santa, estableció el
precedente para las intervenciones que se habrían de llevar a cabo en diversas
ciudades europeas.
A
la planificación centralizada de la ciudad ideal renacentista
se contrapone la visión de la ciudad capital barroca, más dinámica y
abierta a sus propios límites, y al mismo tiempo punto de referencia para todo
el territorio. En Roma, los centros focales del panorama urbano se subrayaron
mediante la colocación de antiguos obeliscos egipcios
y altas cúpulas,
mientras que en París los nodos
del sistema viario se definieron por medio de plazas simétricas, en cuyo centro
se colocaba la estatua del soberano.
En
líneas generales, la plaza barroca cedió su función tradicional cívica y
publica para convertirse en un medio de exaltación de la ideología religiosa o
política, como en el caso de las plazas reales francesas (la Plaza
de los Vosgos o la Plaza Vendôme,
por ejemplo) o de la Plaza de San Pedro
de Roma.
Las Iglesias
Entre
las iglesias, el punto de partida de la arquitectura barroco puede considerarse
la Iglesia del Gesù
de Roma,
construida a partir de 1568 según el proyecto
de Vignola.
el edificio, que representa una síntesis entre la arquitectura
renacentista, manierista y
barroca, satisfacía plenamente las nuevas exigencias surgidas tras la Contrarreforma:
la disposición longitudinal de la planta permitía acoger al mayor número de
fieles, mientras que la planta de cruz latina con
numerosas capillas laterales suponía un retorno a la tradición del Concilio
de Trento.
Por
otro lado, la presencia de una cúpula subrayaba
la centralidad del espacio hacia el fondo de la nave,
y presagiaba la búsqueda de una integración entre el esquema longitudinal y el
centralizado. También la fachada, construida
según el proyecto de Giacomo della Porta,
anticipaba los elementos más marcadamente barrocos, comparables a los de los
alzados de Santa
Susana y San Andrés del
Valle.
De
este modelo derivaron una serie de iglesias de planta longitudinal centralizada
o planta central alargada, caracterizadas por el eje longitudinal y por la
presencia de un elemento catalizador de la composición, generalmente una
cúpula.
Si
los arquitectos manieristas alteraban la composición rigurosa de las fachadas
renacentistas añadiéndoles temas y decoraciones caracterizadas por un
intelectualismo refinado, pero sin modificar la lógica planimétrica y
estructural de la fachada de los edificios, los arquitectos barrocos
modificaron tanto la composición en planta como en fachada, generando una concepción
nueva del espacio. Las fachadas de las iglesias dejaron de ser la continuación
lógica de la sección interna, para convertirse en organismos plásticos que
marcaban la transición entre el espacio exterior y el interior. El espacio
interior, por tanto, estaba compuesto a partir de figuras complejas basadas en
elipses y líneas curvas, y se definía a través del movimiento de los elementos
espaciales, diferenciándose radicalmente de la concepción renacentista que
generaba una sucesión uniforme de elementos dispuestos de forma simétrica entre
ellos.
El
arte en los palacios e iglesias barrocas, diseminados en Europa occidental
permite apreciar el poderoso efecto que el barroco ejerce sobre nosotros.
Mientras
el barroco romano es la representación de un ideal religioso político, el
barroco francés es la representación de un ideal sólo político y el inglés de
un ideal civil o social; esto se puede apreciar mediante la confrontación de
tres cúpulas famosas: la de San Pedro del Vaticano, la de San Luis de los inválidos
en París y la de la catedral de San Pablo en Londres.
En
el pensamiento de Miguel Angel, recogido después y alegorizado por Bernini con
la congruente invención de su columnata, la cúpula debía identificarse con el
cuerpo de la iglesia, ser la imagen de la cabeza de la Cristiandad ; en el
proyecto de Bernini, las alas de la columnata son representadas como los brazos
de una figura cuya cabeza corresponde a la cúpula.
San Luis de los Inválidos, Paris
San Luis de los Inválidos, Paris
La
cúpula parisiense de Mansart se alza, apoyada sobre un doble tambor, por encima
de una fachada plana, dividida por las columnas en cuadros geométricos; es un
organismo aislado y soberano que domina todo el edificio con su desarrollo
dimensional y con su vistosa decoración, representa al poder soberano sostenido
por el orden jerárquico del Estado, dominándolo.
La
cúpula londinense de Christopher Wren, se apoya en un edificio vasto y está tan
poco asociada y articulada con éste que necesita de un basamento cilíndrico. Es
más bien el símbolo que la imagen del poder; su función es puramente formal al
igual que lo era el poder soberano en la estructura política inglesa.
San Pablo, Londres
San Pablo, Londres
Los palacios
En
la arquitectura civil del momento se puede distinguir entre dos tipos de construcciones
nobles: el palacio, situado generalmente en el interior de la ciudad, y la villa
del campo.
El
palacio italiano y sus derivados europeos permanecieron fieles a la tipología
residencial desarrollada durante el Renacimiento, con un cuerpo edificado
cerrado en torno a un patio interno. Se dotó a las fachadas principales de
cuerpos centrales resaltados y decorados mediante el uso de órdenes gigantes,
que ya habían sido anticipados por Palladio. Se
extendieron los ejes de simetría al interior del edificio, donde se abrían el
vestíbulo y el patio interno; por ejemplo, el eje longitudinal introducido en
el Palacio Barberini
de Roma
contribuía a la definición de la planta y subrayaba la conexión con el exterior
del edificio. Por otro lado, este palacio constituyó un punto importante del
desarrollo de la tipología residencial palaciega italiana: la planta se
constituía en forma de H, y la entrada se producía mediante un profundo atrio
que iba haciéndose más estrecho sucesivamente, hasta llegar a una sala elíptica
que servía de centro nodal al palacio entero.
En
Francia,
no obstante, el palacio urbano de la nobleza, denominado hôtel, recuperó
para sí el esquema de los castillos medievales. El clima más duro reclamaba una
optimización del soleamiento en las principales estancias, lo que generó
fachadas escalonadas y grandes alas laterales. El cuerpo principal se
encontraba retrasado respecto a la calle y precedido de la cour d'honneur,
un espacio de transición abierto al exterior que al mismo tiempo separaba el
palacio de la ciudad. Un ejemplo de este esquema es el parisino
Palacio del
Luxemburgo, construido a partir de 1615 por Salomon
de Brosse. Aquí, a diferencia de otros edificios del mismo
estilo y época, los pabellones angulares no fueron destinados a locales de
servicio, sino que contenían estancias principales en cada planta.
Fue
notable el desarrollo francés de residencias en el campo, los denominados châteaux,
que llevaron a la realización de extensos complejos de los que partían los ejes
viarios principales que ordenaban el entorno. Entre ellos cabe destacar el Palacio de
Vaux-le-Vicomte (1656-1659),
proyectado por Louis Le Vau, y
el Palacio de Versalles,
máximo símbolo del absolutismo
francés y cuyas labores de reconstrucción fueron iniciadas por el mismo Le Vau
por encargo de Luis XIV.
Los
palacios barrocos expresan el concepto que sus constructores tenían de sí
mismos. Son panegíricos de piedra, edificados para exaltar las virtudes y las
victorias de sus moradores, para ensalzar su nombre y magnificar sus hazañas.
Durante
los siglos XVII y XVIII la conquista y dominación de América llega a su apogeo.
Se crean nuevas ciudades y se reconstruyen las ya existentes. La estética
básica con que se crean es la del barroco, que muestra el poder de España. No
obstante ello, en América el barroco encuentra su propio estilo, gracias a su
fusión con el sustrato indígena y la tradición mudéjar.
Tres
son los impulsores del barroco en América: la Corona , la burguesía y los jesuitas
como representantes de la
Iglesia. La arquitectura también fue un vehículo para la
evangelización. Los primeros conventos y las primeras iglesias americanas, de
estilo renacentista, tendrán aspecto de fortaleza, debido al carácter de
frontera de las Indias, como el convento
de Acolmán en el valle de Teotihuacán,
o el convento
de Actopán, en Hidalgo,
México. Pero es en los siglos XVII y XVIII cuando se construyeron los mejores
ejemplos de la arquitectura americana, sobre todo gracias a las catedrales.
La
catedral de México se convertirá en el paradigma de la arquitectura colonial. Francisco Becerra
levantará la catedral
de Puebla según este modelo.

Catedral de México Catedral de México – Altar Mayor

Catedral de México Catedral de México – Altar Mayor
A
Becerra le debemos los planes de las catedrales de Cuzco,
Quito
y Lima.
Otro de los grandes arquitectos mexicanos es Francisco
Antonio Guerrero y Torres: capilla
del Pocito, en Puebla,
que gusta del colorido brillante de los ladrillos vidriados y la cerámica;
además construye numerosas casas señoriales para la burguesía mexicana: palacio
de Jaral de Berrio. Su decoración recuerda los motivos aztecas.
En Puebla aparece una escuela barroca tan activa como poco conocida. De su mano
salieron los santuarios de Ocotlán
de Tlaxcala, y de San
Francisco de Acatepec, dos magníficos ejemplos del rococó
mexicano de autor desconocido.
El
barroco en el virreinato
del Perú está marcado por el terremoto de Lima
de 1746. La ciudad
quedó totalmente destruida y de su reconstrucción surgieron los edificios más
representativos del barroco. Francisco
Antonio Guerrero y Torres trabajó, también, en este virreinato:
catedrales de Lima, Cuzco y Quito. También trabaja en Lima el portugués Constantino
de Vasconcellos: convento
de San Francisco. Este es el monumento arquetípico de la
arquitectura limeña. José de la Sida:
convento
de San Agustín.
En
Arequipa
aparecerá una escuela de fuertes reminiscencias indígenas. Destacan la iglesia
de los jesuitas de Diego Felipe,
el convento
de Santo Domingo y el convento
de San Agustín.
Convento de San Francisco, Lima, Perú.
Convento de San Agustín, Lima, Perú
Convento de San Francisco, Lima, Perú.
Convento de San Agustín, Lima, Perú
En
Colombia
destaca Simón Schenherr,
un jesuita de origen alemán: iglesia
de los jesuitas de Cartagena de Indias y Popayán.
Catedral de Potosí, Bolivia
Catedral de Potosí, Bolivia
En Bolivia destaca la catedral de Potosí. Y en Argentina hay que reseñar a Juan Kraus, jesuita de origen alemán: iglesia de San Ignacio de Buenos Aires, y Andrés Blanqui: catedral de Córdoba (Argentina).

Iglesia de San
Ignacio, Buenos Aires, Argentina Ca tedral de Córdoba, Córdoba, Argentina
En
el mapa podemos observar las colonias españolas o virreinatos en los cuales se
encuentran emplazadas las obras de arquitectura barroca que se describieron
precedentemente.
Conclusión
En
virtud de todo lo expuesto respecto del estilo elegido al set de joyas que
presentaré a continuación lo denomino “EL sacrificio” dado que en él se
encuentran los símbolos más emblemáticos de la crucifixión
Así
tomo la exaltación de un tema religioso para la elaboración del proyecto, dado
que fue durante el período del Barroco cuando las obras artísticas en torno al
tema alcanzaron su máximo esplendor, y muestran al mundo el poder que por
entonces detentaba la iglesia.
El
set consta de un colgante con su cadena, una pulsera y un anillo. Los símbolos
presentes en las piezas, a los que me referí anteriormente, son:
Los
clavos, símbolo de la crucifixión de Jesús, se presentan en el colgante en un
número de tres formando la cruz, figurando la representación clásica del
sacrificio de Cristo. Para la cristiandad la
cruz representa la victoria de Cristo sobre la muerte y el pecado,
ya que gracias a la cruz Él venció a la muerte en sí misma y rescató a la
humanidad de la condena. El símbolo que resume la esencia del Cristianismo es
la cruz, escenario del suceso más trascendental en la historia del hombre.
La
corona de espinas, “Quienes triunfan sobre sí mismos logran la corona de la
vida eterna” Jung. La idea simbólica de la corona, es la superación. En la
simbología cristiana, la corona de espinas es un atributo de la Pasión del Señor. Ferguson
indica que “la corona de espinas con que los solados coronaron a Cristo antes
de la crucifixión parodiaba la corona de rosas de los emperadores romanos”, más
no había rubíes en esa corona, los únicos rubíes eran las gotas de sangre del
hijo de Dios.
La
gota de sangre invertida; la sangre de Cristo. Al hallarse la gota invertida ya
no sangra simboliza el amor, la sangre de Cristo está en directa relación con
el sacrificio de Jesús y la
Redención de los pecados del hombre.




















No hay comentarios:
Publicar un comentario