12 may 2012

Belén Yañes



Geisha: mujer y obra de arte

Talento, conocimiento y exquisita estética


Etimología: poema chino que significa Gei: arte habilidad, y Sha: persona

El origen

La Geisha  aparece en la región de Kinki, capital de Japón en el período de Edo hacia 1800, un periodo que se caracterizó por ser pacífico, y por la decisión de cerrar las fronteras para evitar el contacto con el exterior. Tenía un sistema feudal con un emperador que no tenía el poder real sino que dependía de un "shōgun¨, por eso el régimen político se llamaba shogunato .

                   En 1853  llega una flota armada estadounidense (al mando del Comodoro Perry) que tenía como propósito demandar un tratado de comercio. Al no tener Japón una armada para hacerle frente tuvo que aceptar el tratado, evidenciando lo débil que era el país.

                    El último shōgun Tokugawa renunció en 1868, dando comienzo a la Era Meiji, llamada así en honor al emperador reinante que asumió el poder político. Se inició la modernización del país abandonando el sistema feudal y el de los samurái, la capital fue trasladada a Tokio, se inició un fuerte proceso de occidentalización y Japón emergió  como el primer país asiático industrializado

La historia

La antecesora de la Geisha  es la odoriko,  bailarina que nace a partir del  “kabuki odori”  o bailarines de teatro ambulante. Hermosamente ataviadas en Kimonos de seda, eran hombres en su mayoría que  se encargaban de bailar ante los samuráis,  realizar la ceremonia del té, servir sake, y  tocar el shamisen (instrumento parecido a la guitarra, pero de tres cuerdas). Estando sus raíces ligadas al teatro, podemos inferir que de allí también proviene la tradición de las Geishas de pintar su cara de blanco.

                   En el período Edo, los comerciantes tenían el poder económico y su forma de distracción era el kabuki. Con el tiempo este tipo de actividades empezó a verse relacionadas con la prostitución. El shogunato de Tokugawa no vio con buenos ojos este movimiento porque pensaba que era el causante de que se hubiesen iniciado “nuevas prácticas de placer". Esto motivó a su prohibición, y todo tipo de actividad de distracción fue establecida en lo que se denominó “distritos de placer”. Es decir, la prostitución no fue prohibida sino confinada a estos sitios, y bajo el control del gobierno.

                   En el año 1779, las Geishas fueron reconocidas como artistas, y se adoptó el sistema "Kenban" para supervisar a las geishas de la zona, y se restringió su número por debajo de 100 artistas, protegiendo así a las geishas de que cayeran en la prostitución. El kenban, permanece aún hoy en día funcionando como una especie de sindicato de las geishas.

Las etapas de una Geisha

         Tradicionalmente, las geishas comenzaban su entrenamiento a corta edad. Debido a la miseria y hambruna con la que contaban algunos campesinos de la época, las niñas  eran vendidas a las Okiyas, que eran las casas donde vivían todas las Geishas, bajo la tutela de una Geisha anciana (Okami-san), a la que llamaban Okaasan (madre en japonés).

         La niña vendida adquiría así una “deuda” con su compradora, que pagaría con el dinero que ofrecerían por ella, los hombres que solicitaran sus atenciones cuando se convirtiera en “Maiko” y más tarde en Geisha.

         A partir de allí, formaba parte del grupo de aprendizaje para ser Geisha, su primera denominación es la de Shikomi.

De Shikomi a Maiko

La Shikomi realizaba tareas de servicio, y su formación se iniciaba con clases de canto, baile, modales, ikebana, ceremonia del té, shodô, pero también era importante que tuviera educación, y por tanto asistían al colegio.

         Cuando la Shikomi alcanzaba la edad de 15 años, ascendía a ser Maiko. Éste es el día más importante y especial, y se realiza una ceremonia preparatoria para su nombramiento. Ella debía encontrar una oneesan (hermana mayor en japonés), la cual sería en adelante su tutora.

         Antes del nombramiento, se celebraba ¨omisedashi¨, que representaba el debut de la Shikomi . Se colgaban carteles o posters con el nombre de la nueva maiko y el de su oneesan, así como de la okiya a la que pertenecían. Se hacían pequeñas hojas con la misma información, las cuales se distribuían en todas las okiyas del hanamachi.


         También era costumbre  la distribución de servilletas con el nombre de la futura maiko, la oneesan y el kanji “kotobuki” que simboliza la enhorabuena. Esas mismas servilletas, eran realizadas en tela por los comerciantes de las boutiques de kimonos, y llevaban bordada la información descrita anteriormente. Éstas recibían el nombre de mokuroku, que la nueva maiko recibía de regalo de estos comerciantes, de los clientes de su oneesan, y artistas-generalmente del teatro kabuki- del hanamachi.
         Al día siguiente, se realizaba la ceremonia del san-san-kudo, la maiko y la oneesan-Geisha se ofrecían mutuamente sake (licor de arroz). Luego intercambiaban la copa con la okaasan de la okiya, y con los cinco testigos de la ceremonia. La nueva maiko, recibía un nombre nuevo dado por su tutora quien se convertía en su confidente, protectora, supervisora, y guía  en el proceso de entrenamiento a Geisha. Después de la ceremonia, la maiko era reconocida como tal dentro de la okiya y el hanamachi.

Maiko

La nueva maiko continuará con su etapa de aprendizaje, denominada Minarai. Era responsabilidad de la oneesan-Geisha, llevarla al ozashiki donde asistía en calidad de oyente, y observadora del trabajo que realiza su hermana mayor. Aprendía las formas y maneras que debía tener una Geisha, conocía a potenciales clientes, y se daba a conocer mientras estaba en su fase de entrenamiento. Continuaba con las clases de arte que había elegido: baile, canto o música.
Cuando su okaasan consideraba que era el momento, la maiko pasaba a una nueva ceremonia que se denominaba Mizuage. Ésta consistía en la desfloración de la joven o la venta de su virginidad, y marcaba su paso de ser considerada una niña a ser vista como una joven mujer.
A veces el hombre que ofrecía dinero por una maiko se convertía en su danna, su protector, aunque la palabra significaba literalmente “marido” no se casaban. La encargada de “negociar” la desfloración era la okaasan quien la ofrecía a sus clientes habituales de alto poder adquisitivo bien vistos dentro de la okiya y del hanamachi, o al que manifestará su deseo de convertirse en su danna.


De Maiko a Geisha

Aproximadamente cuando la maiko cumplía 20 años, había pasado el Mizuage y bajo el criterio de su okaasan, ya estaba preparada para ser una Geisha. La ascensión de maiko a Geisha, se realizaba nuevamente con una ceremonia denominada Erikae. A partir de ese momento el ser una geisha indicaba que era una mujer madura y se debía comportar como tal.
Después de la II Guerra Mundial esta práctica fue prohibida así como la venta de las niñas a las okiyas. Hoy en día, las geishas y maikos, que existen en Japón son por decisión propia, para mantener esta tradición, así como también corresponde a ellas la libre elección y selección de mantener o no relaciones sexuales, o de tener una danna.


 

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