11 may 2012

Laura Abeledo


JUSTIFICACIÓN
Me resulta interesante su orden, organización y distribución, en su estilo de vida y poder verlo plasmado en esta cultura.
Organización social: formada por los sacerdotes, un  jefe de estado, los guerreros, los campesinos y trabajadores urbanos.
...Distribución del trabajo, en proyectar los cultivos y usos de las tierras.
Fueron grandes constructores de ciudades, diagramándolas con su orden característico y en el medio
de ellas levantaron enormes templos, donde almacenaban los granos y otros productos.  Se observa una organización de almacenamiento de alimentos.
Trabajaban los metales (oro, plata, cobre y bronce), haciendo joyas y objetos ceremoniales, las técnicas utilizadas eran: la cera perdida y el repujado.
En el área textil, trabajaron con fibras de lana de llamas, alpaca y algodón, con la técnica del telar.

LOS INCAS, SUS ORÍGENES, SU EVOLUCIÓN Y LA CONQUISTA ESPAÑOLA
INTRODUCCIÓN
Los pueblos que habitaban América antes de la conquista europea tenían diversas formas de organización económica, social y política.  Algunos habían desarrollado sociedades urbanas y otros solo practicaron una agricultura simple o eran cazadores y recolectores.  Los aztecas y mayas, en la región mesoamericana, y los incas en la andina, desarrollaron sociedades urbanas.  En estas sociedades, la construcción de complejas obras de riego y la aplicación de técnicas agrícolas habían favorecido el crecimiento constante de la producción agrícola y de la población. 
Se habían desarrollado las ciudades y la organización social estaba fuertemente jerarquizada.
Entre los aztecas y los incas, como entre mayas, los guerreros y los sacerdotes conformaban el grupo privilegiado y ejercían el gobierno.  La mayoría de la población, compuesta por campesinos y trabajadores urbanos, debía entregar fuertes tributos en productos y trabajo.  Estas sociedades estaban organizadas y gobernadas por fuertes Estados teocráticos, llamados así porque toda la autoridad residía en los sacerdotes y porque el jefe del Estado era considerado como un dios. 
Por esto, las ciudades se organizaron alrededor de del centro ceremonial o templo.  Los templos eran edificios que tenían funciones religiosas y también económicas, dado que almacenaban y distribuían
los productos tributados por los campesinos. 
A la llegada de los españoles, las únicas ciudades urbanas que existían en América eran la azteca y la
inca; la cultura maya había desaparecido en el siglo XI d.c.
La mayoría de los pobladores de América vivían de una agricultura simple, de la caza y de la pesca de animales y de la recolección de frutos.  Muchos de estos pueblos eran nómadas y prácticamente no existía la división del trabajo.  Estaban distribuidos a lo largo de todo el continente americano, desde Alaska hasta Tierra del fuego.
La organización jerárquica de la sociedad.  Las sociedades azteca e inca fueron sociedades urbanas
que tuvieron una organización económica, política social del mismo tipo que las sociedades urbanas
que existieron en el Cercano Oriente desde el 3000 a.c.
Los americanos también desarrollaron sistemas de escritura y de numeración; la religión fue la manifestación espiritual más importante y regía la mayor parte de los actos de la vida cotidiana de la población; y el arte alcanzó una elaborada complejidad.

Los Incas Machu Pichu y el Cuzco
El Cuzco ocupa un valle situado a 3.400 m sobre el nivel del mar.  Se atribuye al Inca Pachacutti
(1438-1471) la construcción del Cuzco como una ciudad monumental.
En ella se instalaron grandes almacenes de granos, barrios, un complejo sistema de riego y depósitos
de todo tipo.  Los templos y pucaras (construcciones militares), ocuparon un lugar preponderante en
la ciudad.  La construcción de Machu Pichu fue un claro ejemplo de ello.  Fue construida en el Cuzco
a alturas casi inaccesibles, con fines religiosos y militares.
Según la leyenda fueron cuatro hermanos los fundadores de la familia Inca.
A Manco Capac considerado como héroe y un dios, fue el fundador de Cuzco, la ciudad capital del
imperio Inca.  a partir de Manco Capac, se sucedieron 13 incas en el gobierno, el último fue Atahualpa quien reinaba cuando llegaron los españoles.
Los incas construyeron un poderoso imperio que logró la expansión territorial en la época en que Colón iniciaba su viaje a lo desconocido.  Abarcó desde las sierras de la actual Colombia hasta el norte de Chile y de la Argentina, y desde la costa del océano Pacífico hasta el este de los bosques del río Amazonas.
Los incas eran un pueblo originario de las sierras y desde allí dominaron, mediante la guerra de conquista, a los pueblos de las otras zonas.  Establecieron la capital de su imperio en la ciudad de Cuzco , a la que consideraban el centro del universo.  El Imperio que ellos llamaban Tahantisuyo -que quiere decir cuatro partes del mundo- , estaba dividido en cuatro regiones, las que, a su vez, se subdividían en provincias.  Al frente del imperio estaba el Inca, y las zonas conquistadas estaban dirigidas por los curacas o gobernadores de provincia.

Organización económica y grupos sociales
La agricultura  fue la base de la economía del imperio incaico. La producción era muy variada y los cultivos más importantes eran el maíz y la papa.  Los incas aplicaron diferentes técnicas agrícolas que mejoraron el rendimiento de los cultivos.
En la zona árida de la costa usaron el guano -excremento de aves marina- como fertilizante de las tierras y construyeron canales de riego.  En el interior sobre las laderas de las sierras, cultivaban en terrazas.  Además, el dominio de pueblos que habitaban diferentes zonas les permitió obtener, mediante el pago de tributos, productos que no había en su propio hábitat.  En la sociedad incaica se podían diferenciar varios grupos sociales.
La nobleza real incaica estaba formada por los sacerdotes, los guerreros y los funcionarios. 
Controlaban el Estado y vivían de los tributos que entregaban los campesinos.  a este grupo social
pertenecía el Inca.  Los curacas, o nobles de provincia, eran los nobles que gobernaban  a los campesinos organizados en comunidades (ayllus).  Su instrucción se realizaba en el Cuzco. 
Eran los responsables de recibir los tributos de los ayllus, que luego entregaban al Estado Incaico.
El ayllu era la comunidad de campesinos unidos por vínculos familiares, que tenían antepasados en común y habitaban un mismo territorio.  El estado entregaba tierras a cada comunidad para su subsistencia.  Anualmente, un  funcionario local asignaba parcelas a cada familia según el número de sus componentes.  Pero los campesinos no eran propietarios de las tierras y estas parcelas eran trabajadas colectivamente por todos los miembros de la comunidad.  El ayllu debía entregar fuertes tributos en productos y en trabajo al Estado y a los curacas.
En las laderas de la sierra, el cultivo en terrazas permitió un mejor aprovechamiento de la tierra fértil y
facilitó el riego.  Como técnica de labranza el palo cavador y una maza de cabeza de piedra, no conocían la rueda.
La cría de llamas y de alpacas fue una actividad importante en la economía incaica.  De ellas obtenían 
lanas, carne y se usaban como animales de trabajo.  La llama aunque no soporta más de 45kg. de peso soportan las grandes alturas.
Entre los incas las tierras se dividían en tres zonas: las tierras de las comunidades, cuya producción alimentaba a las familias campesinas, la del Inca que mantenían al Inca, a los sacerdotes y el ejército,
y las del Sol, con las que se mantenía el culto a los dioses.  Los campesinos debían obligatoriamente
trabajar en todas.

El Estado Incaico
El Estado incaico fue teocrático porque el emperador, el Inca, era reconocido como el hijo del Sol,
el dios más importante.  Un consejo de nobles y sacerdotes, llamados orejones y pertenecientes a la familia real, asesoraba al Inca en las tareas de gobierno.
la gran expansión del imperio fue posible por la cuidada organización de la fuerza militar. 
Para facilitar el desplazamiento de sus ejércitos, los incas construyeron una vasta red de caminos. 
La existencia de tambos o postas a lo largo de esos caminos servía para el descanso de las tropas en campaña y para el recambio de animales y armas.
Todos los pueblos que pertenecían al imperio tenían la obligación de entregar al Estado una determinada cantidad de alguna materia prima o de productos manufacturados, según la producción característica de cada zona.
Además, la población estaba obligada a realizar trabajos individuales en beneficio del Estado, los curacas o los sacerdotes.  Por esto, personas y productos recorrían también permanentemente el Camino de Inca.
La sociedad incaica funcionaba sobre la base de la reciprocidad y la redistribución.  La reciprocidad era común entre las comunidades de campesinos de la región andina.  Consistía en la práctica entre todos los miembros de una comunidad.  Por ejemplo, los habitantes de un ayllu se ayudaban entre sí a sembrar  y a cosechar en las parcelas de subsistencia; y en ocasión de un matrimonio, toda la comunidad ayudaba a levantar la casa de los recién casados.  Los incas incorporaron el principio de los ayllus como una de las bases del funcionamiento económico y social de su imperio. 
La redistribución suponía el reconocimiento por parte de los campesinos de los diferentes niveles de autoridad que existían en la sociedad.
Los ayllus entregaban los tributos a los curacas, y los bienes tributados se acumulaban en depósitos reales que estaban en las aldeas, caminos y ciudades.  Allí eran contabilizados por funcionarios especializados que comunicaban a los administradores del Cuzco las cantidades de cada producto mediante el uso de quipus, contadores hechos con tiras de cuero e las que se realizaban nudos.
De este modo, el Inca conocía las cantidades de excedente y en que regiones del imperio sobraban o faltaban determinados productos.  Cuando algunos pueblos del imperio no podían satisfacer sus necesidades básicas porque las regiones en las que vivían habían sido afectadas por malas cosechas u otras catástrofes, el Estado incaico redistribuía una parte de los alimentos, materias primas y productos manufacturados almacenados.
También utilizaba los bienes acumulados para costear los gastos de as constantes expediciones militares, y para premiar los servicios realizados por algunos funcionarios generalmente nobles.

Reciprocidad y Distribución
La sociedad incaica funcionaba sobre la base de la reciprocidad y la redistribución.  La reciprocidad era común entre las comunidades de campesinos de la región andina, consistía en la práctica entre todos los miembros de una comunidad. 
Los tributos de las comunidades campesinas dados al Estado eran de tres tipos:
1- Trabajos colectivos en las tierras del Inca.
2- Trabajos individuales periódicos y rotativos a los que llamaban mita, con este sistema se
construían  puentes y caminos.
3- Las comunidades debían entregar a los curacas alimentos, materias primas y productos
manufacturados.
 Presagios y profecías de la derrota indígena
Los incas creían en muchos dioses.  El dios Viracocha era considerado el dios de la vida, del Sol y
de la Luna.
Todos los demás dioses estaban subordinados a él.  Al Sol se le atribuía los beneficios que hacía prosperar la agricultura.
La llegada de los europeos a América fue anticipada por presagios y profecías de origen azteca e inca. 
De los aztecas han llegado hasta nosotros fragmentos escritos.  En el caso de los Incas, que no tenían escritura, las noticias provienen de la tradición oral indígena y de los testimonios que dejaron los cronistas de la época.
Los presagios aztecas anunciaban que el retorno del dios Quetzalcoátl, se produciría al final del reinado de Moctezuma y lo haría bajo la forma de un hombre blanco.  Antes de su llegada -afirmaban- ocurrían una serie de fenómenos naturales y catástrofes.  Los testimonios así lo enunciaban: "De aquí a muy pocos años  nuestras ciudades serán destruidas y asoladas, nosotros y nuestros hijos muertos..."
Y prevenían al emperador:

"perderéis todas las guerras que comiences y otros hombres con las armas se harán dueños de
las tierras..."
Las profecías comenzaron a cumplirse a los tres años de que Moctezuma ocupó el trono.
En 1510 se sucedieron un eclipse de Sol y la aparición de un cometa.  Al poco tiempo Hernán Cortés desembarcó en las costas de México... y no pasó mucho tiempo hasta que los indígenas tomaron conciencia de que no era precisamente el dios que aguardaban.
En el imperio de los incas la llegada de los españoles también fue precedida por presagos y profecías. 
Se anunciaban fenómenos naturales: rayos, cometas y cambios en el color del sol y la luna. 
El cronista Garcilaso de la Vega cuenta al respecto: "hubo grandes terremotos y temblores de tierra (a poco de arribar os españoles) que, aunque en el Perú son frecuentes, notaron que los temblores eran mayores que los ordinarios, y que caían muchos cerros altos."
Los incas esperaban también el retorno de un  dios salvador, Viracocha.  Por ello tuvieron noticias de la llegada de Pizarro, muchos creyeron que era la esperada divinidad:
"Quien puede ser sino Viracocha...era de barba negra y otros que lo acompañaban de barbas negras y bermejas."
Pero los españoles pronto disiparon la ilusión de los incas, según lo afirmaba un cronista de origen indígena:
"Pensábamos que era gente grata y enviados de Viracocha, pero paréceme que ha salido al revés, hermanos que estos que entraron a nuestras tierras no son hijos de dios sino del demonio."


Artes, ciencia y legado cultural
Utilizaban el adobe (ladrillo de arcilla secado al sol) o la piedra para sus construcciones, las cuales carecían por lo, general de ventanas  (la luz entraba por pequeños nichos y por las puertas abiertas en los muros).  El ajuste de las piedras resultaba tan perfecto, que entre una y otro no quedaban separaciones.
Conocieron el falso arco, pero lo aplicaron solo en bóvedas pequeñas.
El carácter de la arquitectura estaba dado por fortalezas militares o pucaras (puntos estratégicos en lo alto de las serranías como Machu Pichu, edificios religiosos (como el templo del Sol en Cuzco, en parte revestido con oro), palacios y arquitectura funeraria (que variaba desde el simple pozo hecho en la habitación del muerto en las chupas, de forma piramidal).
También hicieron caminos, salvando los desniveles del terreno con escalinatas.
Existían dos caminos públicos que unían Cuzco con Quito con tampus, edificios que se elevaban de tanto en tanto destinados a servir como posadas.
En cuanto a la cerámica, el elemento típico fue el aríbalo (vaso de cuello estrecho y largo con dos asas en los costados y dibujos geométricos), que utilizaban para almacenar agua.
Trabajaron la madera y conocieron la técnica del laboreo de los metales, cincelando la plata, el oro y el cobre, al que agregaban estaño para obtener bronce.
Tuvieron un desarrollo textil importante.  Utilizaron lana de vicuña y algodón.  Fueron amantes de la música y sus instrumentos eran tambores y caracolas marinas.
El calendario inca o año solar, constaba de doce meses de treinta días cada uno, más cinco días finales.  Cada mes tenía su nombre y se dividía en semanas.  El año empezaba el 22 de junio. 
También tuvieron el año lunar, que era de 354 días y se hacía corresponder con el solar, añadiéndole 11 días repartidos entre los meses.  La lengua era el quechua o quichua.
No tuvieron escritura, pero sí un sistema para recordar ciertos hechos: los quipus (cuerda eje de la que colgaban otras de distintos colores; en cada cuerda se hacía un nudo, cuyo significado dependía de la ubicación).  Los quipucamayos eran los únicos que descifraban los quipus.  Un servicio útil relacionado con los caminos era el de los chasquis o correos, que tenían por objeto llevar las órdenes del Inca a través del imperio.

MAPA Y CUADROS SINÓPTICOS





Distribución del Imperio Inca dentro de los actuales países de Sudamérica
Los incas en la Argentina
En el territorio de argentina, según las fuentes históricas, entre 1479 a 1535, el Imperio Inca conquistó las partes occidentales de las actuales provincias de Catamarca, Tucumán, Salta, Jujuy, La Rioja, San Juan y el extremo noroeste de Mendoza incorporándolas al Collasuyo.  Algunas investigaciones sugieren la influencia inca en parte de la Provncia de Santiago del Estero (zona inter fluvial en donde está la ciudad de Santiago del Estero), pero la incorporación de esa zona al imperio no ha sido probada.  Tradicionalmente se atribuye la conquista al Inca Tupac Yupanqui, sin embargo, diversos estudios con datos radiocarbonicos.  Los pueblos que entonces habitaban esa región, los omaguacas, los atacamas, los huarpes, los diaguitas y otros, intentaron resistir pero los incas lograron dominarlos, trasladando a sus territorios a los mitimaes o colonos deportados de las tribus de los chicas, que habitaban en lo que es el suroeste del actual territorio boliviano.
Los incas construyeron caminos (el Camino del Inca), centros agrícolas y de producción de tejidos, asentamientos (collas y tambos), fortalezas (pucaras) y numerosos santuarios en lo que es el suroeste del actual territorio boliviano.
Entre los establecimientos incas más importantes en Argentina, se encuentran el Potrero de Payogasta en Salta, la Tambería del Inca en La Rioja, el pucara de Aconquija y el Shincal de Londres , ambos en Catamarca, el pucara de Tilcara en Jujuy y las ruinas de Quilmes en Tucumán, la mayoría de las cuales eran pre incaicos y fueron organizados  en una red urbana dentro de su imperio, estableciendo en ellos puestos de control militar.
Las provincias (wamanis) incaicas en el actual territorio argentino fueron cuatro. La de Chicoana o Sikuani, se extendía por el piso de puna de Atacama y la parte septentrional de los valles Calchaquíes y abarcaba probablemente desde las salinas Grandes de Jujuy hasta el sur de La Paya en Salta, donde estaba su capital la antigua Chicoana.  Hacia el sur se ubicaba la provincia  del Quire-Quire o Kiri-Kiri, que comprendía el resto de los valles Calchaquíes, todo el valle de Santa María y los valles de Andalgalá, Hualfin y Abaucan.
La Provincia de Tucumán o Tucma (llamada por algunos investigadores como Humauaca), comprendía los valles orientales  y las sierras sub andinas, llegando por el norte hasta Talina, actualmente en el sur de Bolivia.  La provincia más meridional, probablemente se extendía desde La Rioja hasta las montañas del Cordón de Plata, alcanzando el cerro Tupungato en Mendoza y quizás formaba parte, con el nombre de Cuyo o Kuyun de la provincia de Chile o Chili.

PIEZAS DE JOYERÍA PROPUESTAS
- material. Oro

CONCLUSIÓN
A pesar de los españoles que quisieron callar esta civilización no pudieron.




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