Justificación de elección el tema: por admiración hacia este pueblo, que fue muy luchador y guerrero, y la resistencia de 130 a los españoles.
INVESTIGACIÓN
Cultura Santamariana: 1000-1470 d.C.
En 1655 gobernador de Tucumán, luego gobernador del Río de la Plata y dedicado al tráfico de mercaderías y esclavos. Apresado, sometido a juicio y absuelto.
Nuevamente gobernador de Tucumán, realizó la tercera y última campaña contra los indios calchaquíes, y desterró de su tierra a once mil indígenas.
A sesenta kilómetros de Cafavate, en la ladera de una montaña situada en el pedazo de mapa tucumano encajado entre Salta y Catamarca, yacen las ruinas del pueblo más poderoso y combativo que dio la nación Diagüita. Allí estuvo Quilmes, último reducto de la lucha aborigen en territorio calchaqui, cuyos defensores dilataron medio siglo la expansión hispana por el antiguo territorio del
Tucumano.
Tucumano.
La resistencia de los quilmeños, cuya bravura alcanzó contornos épicos, no sólo mereció el temeroso respeto de os soldados españoles, sino que ensombreció la historia con relatos estremecedores. Se sabe, por ejemplo, que durante el sitio establecido en Quilmes por las fuerzas
de Mercado Villacorta, las madres indígenas arrojaban sus niños a los precipicios para evitarles la
tortura de morir por hambre y sed.
de Mercado Villacorta, las madres indígenas arrojaban sus niños a los precipicios para evitarles la
tortura de morir por hambre y sed.
Porque los quilmeños, mientras se debatían contra un enemigo mejor armado y férreamente disciplinado, soportaban la falta de agua y la carencia absoluta de alimentos. EI pueblo bajó los brazos cuando quedaban solamente los heridos, los viejos y las mujeres, cuando no había ningún guerrero en condiciones de enarbolar su lanza. Quilmes, en realidad, habla muerto antes de rendirse.
No obstante, don Alonso de Mercado y Villacorta, gobernador de Tucumán y jefe de las tropas sitiadoras, no se conformó con aniquilar la capacidad bélica de los nativos. Decidido a borrar hasta la memoria de aquellos indómitos luchadores, vació la desastada ciudad obligando a sus sobrevivientes a trasladarse rumbo al Sur. El astuto militar catalán calculaba que la deportación de los quilmeños, al tiempo que evitaba definitivamente el peligro de futuros alzamientos -porque sin patria no ha> patriotismo-, eliminaba la presencia de mártires que podrían servir de acicate para otros pronunciamientos libertarios entre las tribus sometidas.
Asi pues, con los restos del pueblo vencido, unas 350 familias integradas mayormente por niños, mujeres y ancianos, se formó un contingente destinado a construir las fortificaciones defensivas del puerto de Buenos Aires.
Fueron interminables jornadas de horror, un calvario cuyo derrotero quedó sembrado de cadáveres y alguna que otra tumba excavada con apuro.
Ciertas crónicas dicen que la mayoría de los aborígenes, que partieron extenuados y desnutridos, cayeron para siempre en esa odisea cuya crueldad ha sido cuidadosamente excluida de las historias oficiales. Años más tarde, con los pocos expatriados que aguantaron la caminata -un número que se redujo posteriormente aún más con las fatigas portuarias- se formó una población bautizada con el nombre del sitio de origen de aquellos infelices. Es la actual localidad bonaerense de Quilmes,
situada a poca distancia dela Capital Federal.
situada a poca distancia de
Con el triste episodio, ocurrido a mediados de 1667, culminó el levantamiento de Juan Calchaqui, aquel cacique que dio su nombre a la tierra de los diaguitas.
La táctica militar -una ciencia ignorada por los nativos-, las armaduras de hierro y el fuego de los arcabuces, aplastaron esa rebelión que había intentado recuperar para sus legítimos dueños el país invadido por los conquistadores blancos. Cuando finalizó la represión española. Mercado y Villacorta pudo informar al virrey del Perú. Diego Benavides de La Cueva , conde de Santisteban. que "no ha quedado en Calchaqui ni un solo calchaqui". Faltaría agregar, tal vez, que los indios tenían razón pero los invasores tenían cañones.
Más de treinta años había durado aquella guerra. Sin embargo, no siempre estuvo Juan Calchaqui acaudillando a los aborígenes. Hubo otro hombre, un andaluz llamado Pedro Bohórquez, que según los españoles propagó la sublevación "haciéndose pasar por nieto de Atahualpa".
Bohórquez, reverenciado por los indígenas como "titaquín", es decir como rey, encabezó una revuelta que hizo temblar hasta los cimientos la hegemonía hispana en esta parte del virreinato.
Suri: Es la avestruz, se lo adoraba por ser portador de lluvias, se lo considera un animal viril y valiente, merecedor de gran respeto y admiración. La danza de suris (nativa de Sudamérica) significa que anuncia la llegada de los tiempos de lluvia. Cuando la gente veía danzar los suris en el campo (en realidad es un ritual de procreación), inmediatamente empezaba a preparar la tierra para la siembra, porque llegaría la bendición del agua. Cuando de su pico sale una línea serpenteante, con o sin cabeza, esto nos da cuenta del sonido que emite el macho en celo. La serpiente, símbolo de fertilidad, estaría vinculada a ese sonido. Y acá se da, la representación de la voz en relación a la iconografía y es un recurso muy usado por las culturas andinas.
Los hombres primitivos usaban las plumas de avestruz como signo de energía y bravura, también los gauchos de Güemes llevaran una pluma blanca de avestruz como signo de valentía.
CULTURA SANTA MARÍA O SANTAMARIANA: 1000 – 1470 d.C.
La cerámica de esta cultura es de tipo funeraria. En las urnas se destacan una gran variedad de técnicas en decoración: Piezas policromadas; negro sobre blanco; negro sobre rojo; rojo grabado.
Realizaban urnas para bebés de altura considerable que cambiaron de forma a través del tiempo. La iconografía estaba dirigida al mundo de los muertos con la intensión de propiciar la vida eterna
A partir de la base se comenzaba a decorar con abstracciones y diseños geométricos utilizando engobes a pincel de color rojo o negro sobre una base clara. Se distinguen dos frentes, separados por una línea vertical. Estas vasijas están divididas en dos cuerpos, donde se aplican las asas. En la parte superior del cuello, la mayoría de estas piezas, terminan con una imagen de ave mística.
Acompañados de otros dibujos mitológicos entre los cuales se observan diseños de serpientes.
La serpiente: simboliza el agua, la tierra y el cielo. Cada símbolo representado posee una lectura muy clara y variada.
Por ejemplo: el ave mística al cielo, al llanto, abstracciones geométricas con figuras de sufí.
Serpientes y cruces: tierra, una cruz sobre un bairacio significa la tierra y el cielo.
Material: Plata 925 y detalles en oro18k.
Gema: Rodocrosita.
Talla: cabouchon.
Engarce: virola.
Detalle: Todo el Set esta trabajado en plata 925 con detalles en oro 18k. Pulsera c/cierre tipo caja y movimiento entre módulos con charnela.
Conclusión: a pesa de haber sido diezmados y siendo que quedó solamente una iglesia, un pueblo y las ruinas con su nombre solamente, su espíritu guerrero y gente de la zona que reivindica ese espíritu luchador é incansable, siguen viviendo a través de generaciones, que supieron interpretar y por que "130 años de resistencia".








saben si son de los tobas?
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